OMPRESS-TARRAGONA (19-01-18) Mons. Jaume Pujol Balcells, Arzobispo de Tarragona, ha escrito a sus fieles diocesanos con motivo de la Jornada de Infancia Misionera que se celebra el próximo domingo 28 de enero con el lema “Atrévete a ser misionero”.

“El cuarto domingo de enero la Iglesia celebra la Jornada de la Infancia Misionera. Este año el lema es una llamada directa a la conciencia personal: «Atrévete a ser misionero».

En la sociedad actual, una apelación de este tipo suena casi a provocación. Es un reclamo a nadar contracorriente; pero siempre ha sido así desde los tiempos apostólicos, cuando hombres y mujeres jóvenes han abandonado la comodidad de su ambiente para lanzarse a la aventura divina y humana de ayudar a quienes pasarán de ser desconocidos a ser su segunda familia.

El Papa Francisco ha publicado mensajes en los que invita a esta apertura hacia los demás, sobre todo con los más necesitados. Van dirigidos a niños y jóvenes que quizá lo tienen todo, pero que son capaces de arriesgarse para transmitir la fe y para auxiliar con obras sociales a poblaciones remotas.

Ya en una homilía pronunciada en 2013 dijo: «Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura […] y es ahí donde está la muerte. No busquemos ahí a Aquel que vive. […] Muchos predican que lo importante es disfrutar el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, para siempre, porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, os pido que seáis revolucionarios.»

Y añade: «Os pido que vayáis contracorriente; sí, en esto os pido que os rebeléis contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que vosotros no sois capaces de asumir responsabilidades, cree que vosotros no sois capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en vosotros, jóvenes, y pido por vosotros. Atreveos a ir contracorriente. Y atreveos también a ser felices».

La experiencia muestra que los misioneros –los de Tarragona son un ejemplo próximo– son muy queridos en su lugar de destino. Se identifican con la gente, se convierten en uno más, y la gente aprecia la gratuidad con que les entregan su vida. Al mismo tiempo son felices, descubren los valores de una nueva cultura y cuando vuelven por una temporada ya solo piensan en volver a irse. El corazón de un misionero se ha ensanchado y para él todos son hermanos.

La Infancia Misionera quiere hacer llegar este mensaje a niños que sean capaces de entender la belleza de una opción que es la de ayudar a otros niños. Con la oración y la solidaridad de pequeñas aportaciones económicas. Es una rebelión de paz y amor”.