OMPRESS-SUDÁFRICA (20-01-20) El domingo 12 de enero en la parroquia de la ciudad de Bodibe, en la República Sudafricana, en la provincia noroeste del país era asesinado el misionero belga Jozef Hollanders. Se trata del primer misionero asesinado este año. La investigación apunta a que el padre Hollanders fue víctima de un intento de robo. Se vuelve a repetir lo que ha ocurrido en muchos casos de asesinatos de misioneros en los últimos años. Los misioneros ven su vida truncada por intentos de robo o atraco en contextos sociales de pobreza y degradación donde la violencia es continua.

Según Monseñor Víctor Phalana, obispo de Klerksdorp, diócesis a la que pertenece la parroquia, los ladrones estaban mal informados: “Todos saben que no tenía dinero. Sirvió a una comunidad pobre. Usó cada centavo que tenía para su gente. Regaló todo lo que tenía”. El Padre Hollanders estaba “lleno de entusiasmo, vida y dedicación” y hablaba con fluidez el afrikáans y el tswana, una lengua bantú que se habla en Sudáfrica y Botswana. “Formaba parte de la vida de la gente”, concluía.

El padre Hollanders nació en Bélgica el 4 de marzo de 1937. Hizo sus primeros votos como Oblato el 8 de septiembre de 1958 y fue ordenado sacerdote el 26 de diciembre de 1963. Llegó a Sudáfrica el 31 de enero de 1965. “Durante 55 años”, se lee en un comunicado de los Oblatos de María Inmaculada en Sudáfrica, “fue misionero en la zona de habla tswana, ahora una provincia en el noroeste de Sudáfrica”. “Le gustaba crear nuevas comunidades cristianas, que se han convertido en parroquias o estaciones parroquiales en lo que se ha convertido en la diócesis de Klerksdorp”. “Se nos recordó que Jesús murió a manos de otros e imaginamos que el padre Jef también diría: Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. El funeral se celebrará este miércoles 22 de enero a las 10 de la mañana en la catedral de Klerksdorp.