OMPRESS-TAILANDIA (10-12-19) El lema de este año de Infancia Misionera es “Con Jesús a Egipto ¡En marcha!”. Esta Obra Pontificia de los niños centra la campaña de este año, que culminará con la jornada del 26 de enero, en los inmigrantes que en tantos lugares del mundo tienen que huir a sus propios “Egiptos” para no sufrir hambre, persecución y muerte.

Uno de esos lugares de huida es Tailandia. Cada día en este país se vive la triste historia de los inmigrantes que llegan desde Myanmar, la antigua Birmania, con la que tiene frontera en el noroeste. La situación política en Birmania es difícil debido a la dictadura militar que se estableció en 1962. Se calcula que en estos años cinco millones de birmanos han abandonado su país buscando mejores condiciones políticas y económicas, y uno de sus principales destinos ha sido la cercana Tailandia, cuyo gran desarrollo industrial y agrícola debe mucho a la mano de obra barata que provenía de Myanmar. En Tailandia es habitual que las clases altas tengan criadas, chóferes y jardineros birmanos.

Uno de los principales centros de esta inmigración es la ciudad fronteriza tailandesa de Maesot. Allí las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl han abierto una guardería para cuidar a los hijos de estos inmigrantes, cuyos padres e mueven por todo el país buscando trabajo para ganarse la vida. Estas hermanas son conscientes de que su servicio a los pobres, siguiendo el camino marcado por San Vicente, pasar por estar cerca de los emigrantes, los nuevos pobres de hoy.

El centro goza del reconocimiento del gobierno tailandés que permite que a los niños birmanos puedan continuar sus estudios hasta la secundaria. El centro también se ha convertido en base para un programa de alimentación dirigido a niños birmanos de diferentes centros, a los que ayudan además con los tratamientos médicos y medicamentos. Además se proporciona a los padres cursos sobre los derechos del niño, su protección y la prevención de la trata de seres humanos, así como en la formación en valores.

A esto se añade, en coordinación con el plan pastoral de la parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús de Maesot, el esfuerzo de las hermanas en el diálogo interreligioso con los birmanos de religión musulmana y budista. Las relaciones que las hermanas establecen con los birmanos son testimonio viviente de los valores del Evangelio.

El proyecto que financia Infancia Misionera, con 10.800 euros, ayudará a 90 niños y 30 bebés de este centro de día, y también los 53 niños matriculados en otros centros.