OMPRESS-ROMA (6-07-20) En el rezo del ángelus de ayer, el Papa Francisco, comentando el Evangelio del domingo, explicaba cómo debe ser la Iglesia que el Señor quiere: la que vive las obras de misericordia y evangeliza a los pobres. Al comentar la ironía de Cristo al referirse a los “sabios en inteligentes”, el Papa recordaba que “la verdadera sabiduría también viene del corazón, no es solamente entender ideas: la verdadera sabiduría entra también en el corazón. Y si tú sabes muchas cosas pero tienes el corazón cerrado, tú no eres sabio”. Después hacía el Señor invitaba a acercarse a él “a los fatigados y sobrecargados”, porque Él es manso y humilde de corazón: “Él es el modelo de los «pobres de espíritu» y de todos los otros «bienaventurados» del Evangelio, que cumplen la voluntad de Dios y testimonian su Reino”. Porque, añadía el Papa, “el «descanso» que Cristo ofrece a los cansados y oprimidos no es un alivio solamente psicológico o una limosna donada, sino la alegría de los pobres de ser evangelizados y constructores de la nueva humanidad. Este es el alivio: la alegría, la alegría que nos da Jesús”

Una alegría que no tiene que ver con la alegría del mundo: “El mundo exalta al rico y poderoso, no importa con qué medios, y a veces pisando a la persona humana y su dignidad. Y esto lo vemos todos los días, los pobres pisados. Y es un mensaje para la Iglesia, llamada a vivir las obras de misericordia y a evangelizar a los pobres, a ser mansos, humildes. Así el Señor quiere que sea su Iglesia, es decir nosotros”.

Tras el ángelus el Papa celebraba que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas haya pedido, entre las medidas para afrontar las devastadoras consecuencias del virus covid-19, “la petición de un alto el fuego global e inmediato, que permitiría la paz y la seguridad indispensables para proporcionar la asistencia humanitaria tan urgentemente necesaria. Deseo que tal decisión se implemente de forma efectiva y rápida por el bien de tantas personas que están sufriendo. Que esta resolución del Consejo de Seguridad pueda convertirse en un primer paso valiente para un futuro de paz”.