OMPRESS-MOZAMBIQUE (20-04-20) La misión católica de Nangololo, en el norte de Mozambique, ha sido atacada durante la Semana Santa por rebeldes armados, dejando tras de sí un rastro de destrucción, dolor y luto. En esta misión se encuentra una de las parroquias más antiguas de la provincia de Cabo Delgado. Según informa Vatican News, los insurgentes fuertemente armados invadieron las instalaciones de la Misión, entraron en el interior de la iglesia y la prendieron fuego, que quedó literalmente destruida, excepto por la parte del techo a la que las llamas no llegaron debido a su altura. En la Misión de Nangololo, no atacaron otras infraestructuras, como las escuelas y la residencia de los misioneros, solo querían atacar el templo.

El misionero brasileño Luiz Fernando Lisboa, obispo de Pemba, decía que estos “rebeldes”, durante mucho tiempo considerados “enemigos sin rostro”, han empezado a autodenominarse Estado Islámico, pero no se sabe de verdad quiénes son. Lo que buscan es la desestabilización de esta zona, la más al norte del país, con una violencia que comenzó a finales de 2017 y que ya ha causado 350 muertos. De hecho, junto a la Misión de Nangololo, también atacaron pequeños lugares donde se lleva a cabo comercio informal. A finales de marzo, este grupo invadió las aldeas de Mocímboa y Quissanga, e izaron su bandera en un cuartel de las Fuerzas de Defensa de Mozambique. En un vídeo distribuido por internet un supuesto militante yihadista justificaba estos ataques con el objetivo de imponer la ley islámica en la región.

El Papa Francisco, durante la bendición “Urbi et Orbi” con motivo de la Pascua, mencionó la situación de violencia de esta zona de Cabo Delgado, que vive una “crisis humana” provocada por la violencia. Una violencia que se suma a la destrucción dejada el año pasado por el ciclón Kenneth, que tuvo lugar dos meses después del tristemente famoso Idai que asoló Mozambique, y al sufrimiento que también allí provoca el coronavirus.