OMPRESS-ROMA (29-01-18) El Papa Francisco ha autorizado la promulgación de los decretos relativos a una nueva santa, la religiosa misionera española Nazaria Ignacia March Mesa, y 23 nuevos beatos, entre ellos el obispo de Orán, Pierre Claverie, y los siete monjes trapenses de Tibhirine, asesinados en Argelia en 1996. En total, de los 23 nuevos beatos, 19 son mártires asesinados entre 1994 y 1996, religiosos y religiosas asesinados por odio a la fe.

La madre Nazaria Ignacia March Mesa, la nueva santa, nació en Madrid, en 1889, aunque emigró con su familia a México. Dedicó toda su vida a la evangelización de los pobres en varios países de América latina y fundó el Instituto de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

Los siete monjes trapenses de Tibhirine fueron raptados en la noche entre el 26 y el 27 de marzo de 1996. Sus nombres: Christian de Chergé, Luc Docher, Christophe Lebreton, Michel Fleury, Bruno Lemarchand, Celestin Ringeard y Paul Favre-Miville. El secuestro fue reivindicado un mes después por el Grupos Islámico Armado (GIA). El 21 de mayo los terroristas anunciaban el asesinato de los monjes. El prior, Christian de Chergé, escribió dos años antes de su muerte: “Si ocurriera un día – que podría ser hoy – que fuera víctima del terrorismo que parece afectar a todos los extranjeros que viven en Argelia, querría que mi comunidad, mi iglesia, mi familia, recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país. Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, dejadas en la indiferencia y el anonimato”. Setenta días después del asesinato de los monjes de Tibhirine, era asesinado en Argelia, Mons. Pierre Claverie, obispo de Orán, junto a su chófer musulmán.

No habían sido los primeros mártires. Por eso el Papa Francisco ha autorizado la publicación de los decretos de beatificación también de los que fueron los primeros en caer, el 8 de mayo de 1994, el padre Henri Vergès y la hermana Hèlene Saint-Raymond. El 23 de octubre de 1994, el día del DOMUND de aquel año, eran asesinadas a tiros las Agustinas Misioneras españolas Esther Paniagua Alonso y Caridad Álvarez Martín. Meses antes se habían despedido de sus familias en España, en una breve visita, conscientes de que en cualquier momento podrían ser asesinadas. Después de Navidad, el 27 de diciembre de 1994, cuatro Padres Blancos eran masacrados en Tizi Ouzou. El 3 de septiembre de 1995 eran asesinadas otras dos religiosas. Todos ellos expresaron su voluntad de estar al lado del pueblo argelino, que en aquellos años pagó un tributo altísimo de vidas a la violencia del terrorismo.