OMPRESS-JAÉN (5-11-20) Con motivo de la celebración del centenario del nacimiento del beato Manuel Lozano Garrido, tan vinculado a las Obras Misionales Pontificias y a la animación misionera, desde Jaén proponen a escritores y periodistas el adherirse a un manifiesto de reconocimiento a esta figura universal. Es una de las propuestas de la Comisión diocesana del citado centenario, en el que se reconoce la figura del Manuel Lozano como un hombre de biografía humanísima, que es un imán para quienes tratan de desarrollar la tarea de escribir y ser “amigos de la verdad”.

En el texto del manifiesto se recuerda que, “La debilidad física de su cuerpo no fue nunca un obstáculo para su quehacer cotidiano, dando continuas lecciones de consciente resignación y de serena esperanza, desde su silla de ruedas, marcando sendas de rectitud con una normalidad admirable, que sobrecoge por la fortaleza de su dedicación y la generosidad de la ofrenda de su dolor convertida en alegría”. Además se considera al Beato de Linares como “referente y maestro de periodistas y como uno de los precursores del periodismo católico español, admirado por sus valores humanos”.

El pasado jueves 3 de noviembre, se cumplían 49 años de su fallecimiento, y junto al Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, algunos periodistas y escritores de Jaén, o con raíces jiennenses, han sido los primeros en firmar y adherirse a este Manifiesto. Figuras como el periodista, natural de Siles, Antonio Jiménez; la periodista con raíces en Cambil, Cristina Villanueva; la escritora, poeta y catedrática linarense, Fanny Rubio; el escritor jiennense Emilio Lara; y María Solano, la Decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, cuya tesis doctoral versa sobre la figura del Beato de Linares, junto con los periodistas Antonio Garrido y Manuela Rosa. Para adherirse al Manifiesto, se ha elaborado este formulario.

Lolo estuvo muy vinculado a la publicación “Enfermos Misioneros” – en aquel entonces “Misión y Sufrimiento” – de las Obras Misionales Pontificias, para la que escribió diversas colaboraciones entre octubre de 1959 y enero de 1968. Inmovilizado en una silla de ruedas durante años, Lolo solía decir: “A mí el amor me lo endulza todo”, y de ahí nacía el “sentido misionero” de su vivencia del dolor. La colaboración de Lolo con las Obras Misionales Pontificias durante su vida no se limitó a “Enfermos Misioneros”, también escribió artículos para la revista “Orate”, dirigida a las religiosas, y en “Catolicismo”, la actual revista “Misioneros”.