OMPRESS-BURKINA FASO (26-04-18) La pasada semana se celebraba en Koudougou, Burkina Faso, la Asamblea General de la Fraternidad Sacerdotal de Burkina Faso y Níger. En esta localidad burkinesa se dieron cita 250 sacerdotes, aunque la Fraternidad prácticamente engloba a todos los sacerdotes de estos dos países. Fundada en 1974, ha sido un elemento de fervor sacerdotal para el clero, por lo que el lema de la asamblea de este año reflejaba muy bien lo que esta Fraternidad buscaba: “Sacerdotes, hermanos, amigos y servidores”.

Estas asambleas acogían también a sacerdotes “fidei donum”, sacerdotes de otros países que venían como misioneros, permaneciendo unidos a su diócesis de origen. Hoy la mayoría son sacerdotes nativos, dado el crecimiento de las vocaciones. El año pasado se celebraron los 75 años de las primeras ordenaciones sacerdotales en Burkina Faso. Fueron en 1942 y se ordenaron tres sacerdotes, uno de ellos llegaría a ser el primer cardenal de Burkina, Paul Zoungrana. Desde 1942 al 2017 se han ordenado 1.035 sacerdotes, una cifra increíble si se tiene en cuenta que los católicos no son ni mucho menos mayoritarios. El porcentaje varía de zonas como la capital, donde es del 34%, a otras donde apenas llega al 2%.

De ahí la importancia de que los sacerdotes esté unidos y se apoyen unos a otros. Como les decía Mons. Joachim Ouédraogo, el obispo de Koudougou, la diócesis que ha acogido la asamblea: “La fraternidad y la amistad sacerdotales son una fuerza de testimonio en un mundo inclinado a la violencia, al individualismo, por no decir al egoísmo. El papa Juan Pablo II exhortaba a todos los sacerdotes a que se esforzaran por evitar vivir su sacerdocio de manera aislada y subjetiva. Todos debían buscar, decía él, que se promoviera la comunión fraterna, dando y recibiendo de sacerdote a sacerdote la calidez de la amistad, la ayuda amorosa, la acogida, la corrección fraterna”.