Cristianos, musulmanes, hindúes y budistas se unen para pedir soluciones.

El pasado domingo 17 de septiembre, la ciudad de Srimongol, en el distrito bengalí de Molovibazar, acogió una cadena humana formada por cristianos, musulmanes, hindúes y budistas, juntos “en solidaridad con el pueblo rohingya y pidiendo soluciones a quienes tienen el poder de hacerlo”.

En esa cadena participó la escuela en la que trabaja el misionero marista Eugenio Sanz, que está en Bangladesh desde 2006. La cadena estaba organizada por Pahar Rakkha o Unnoyon Society (Sociedad para la protección de las colinas y su desarrollo) a favor de los Rohingyas. Muchos de los alumnos de los maristas en Srimongol son musulmanes, y muchos otros son tribales, por eso “se sienten identificados con el sufrimiento de estas personas sin papeles, sin derechos y sin tierra, que están siendo expulsados de sus hogares en Birmania”, como recoge el misionero en su blog: http://maristmoulovibazar.blogspot.com.es/2017/09/for-peace-and-dialogue-in-rohingya.html?spref=tw

Sanz se encuentra físicamente lejos de la frontera donde está localizado el problema con los rohingyas (una zona donde no hay cristianos), pero junto a toda la Iglesia no permanece ajeno a este drama humanitario. De hecho Cáritas Bangladesh ha enviado ya algún material de socorro, según la información que tiene el misionero. Por su parte, la “Bangladesh Christian Association” ha participado también en una manifestación en la capital, Dhaka.

Desde hace algunos meses, el boletín de noticias misioneras OMPress está ofreciendo diariamente información sobre las 16 diócesis de Myanmar, todas ellas territorios de misión sostenidos económicamente por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a través de OMP. En 2016, la Asamblea de OMP reunida en Roma aprobó ayudas por casi un millón y medio de dólares a Myanmar, la mayor parte de ellos dedicados al cuidado y educación de la infancia y a la promoción de la población a través de su cuidado espiritual y cultural. La Asamblea encomendó a España la financiación de 40 proyectos en Myanmar por un total de 562.587, 32 dólares

Aunque los cristianos son minoría en Myanmar, un país mayoritariamente budista, los católicos han crecido en los últimos años (de poco más de 600.000 en 2005 a más de 662.000 en 2013), según datos de la Guía de las Misiones Católicas 2015.

En 2014, cuando Sanz llegó a Srimongol, escribía a Obras Misionales Pontificas (OMP) sorprendido por la alegría de la gente de las plantaciones de té con las que trabaja, que “no deberían en buena lógica tener muchas razones para la alegría: salarios ridículamente bajos, largas horas de trabajo sin protección contra los agentes químicos que utilizan, sin derecho a poseer la casa y la tierra en la que habitan, sin derecho a representación sindical, con precarias condiciones higiénicas, sin acceso a servicios médicos, etc”.

Hoy, a estos problemas se añaden las inundaciones. El misionero afirma que “Bangladesh está sufriendo este año lluvias torrenciales como hacía tiempo no se veían, un tercio del país está inundado y montones de gente se ha quedado sin casa y sin cosechas”. Sanz se pregunta cómo podrá el país, en estas condiciones, hacer frente al medio millón de refugiados que se agolpa en la frontera con Myanmar, una zona acordonada a la que es prácticamente imposible acceder.