OMPRESS-INDIA (6-02-19) En 1993 el Papa Juan Pablo II señalaba como la Jornada Mundial del Enfermo el día 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. Desde entonces cada año se ha designado una ciudad del mundo para que sea referencia y centro de la celebración de esta jornada. La elección de este año ha recaído en Calcuta, India – con la figura de Santa Teresa de Calcuta, a la que el Papa Francisco propone como modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios a los pobres y enfermos.

La celebración solemne de esta jornada en la India desea subrayar, entre otras cosas, la dimensión de la gratuidad, especialmente hacia los más pobres y excluidos, incluyendo a los enfermos, a la luz de la experiencia de la Madre Teresa de Calcuta. La ciudad está asociada a esta santa, una monja albanesa que llegó a sus calles en 1929 como misionera de las Hermanas de Loreto de Irlanda. En 1950, fundaría las Misioneras de la Caridad. La Madre Teresa obtuvo reconocimientos nacionales e internacionales por sus obras de caridad, entre ellos el Premio Nobel de la Paz en 1979. Murió el 5 de septiembre de 1997, a la edad de 87 años y fue declarada santa por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016, la víspera del 29 aniversario de muerte.

El tema de la jornada está recogido en el mensaje del Papa para la misma: “Gratis habéis recibido; dad gratis” (Mateo 10, 8). “La Iglesia”, dice el Pontífice en el mensaje, “como Madre de todos sus hijos, sobre todo los enfermos, recuerda que los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización. El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta ‘querida’”.

“Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, deseo afirmar que el don se sitúa como el paradigma capaz de desafiar el individualismo y la contemporánea fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas”. Y ponía como ejemplo a la santa de Calcuta: “Santa Madre Teresa nos ayuda a comprender que el único criterio de acción debe ser el amor gratuito a todos, sin distinción de lengua, cultura, etnia o religión. Su ejemplo sigue guiándonos para que abramos horizontes de alegría y de esperanza a la humanidad necesitada de comprensión y de ternura, sobre todo a quienes sufren”.