OMPRESS-BENÍN (17-10-18) La misionera Mª Carmen Avilero, hermana teatina de la Inmaculada Concepción, trabaja, desde hace 20 años, en el Hospital San Juan de Dios en Tanguieta, en el norte de Benín, y en la escuela para niños aneja al hospital. Desde la diócesis de Ciudad Real comparten el comentario sobre el lema del Domund de este año, “Cambia el mundo”, enviado por esta misionera, natural de Almadén:

“¿Cambiar el mundo?, ¿yo?, ¿nosotros, los “soldados de a pie”? ¡Qué pretensión!… Eso fue lo primero que me vino a la cabeza cuando me pidieron que escribiera sobre el lema del Domund de este año. Pero luego empecé a dar vueltas al tema… ¿yo?, ¿sola?… no, imposible, ni en sueños. ¿El mundo?… demasiado grande, una quimera. Eso es cosa de los reyes, los políticos, los papas, los poderosos… Pero… ¿nosotros, un grupito, con ayudas, con colaboradores…?. El mundo no, pero nuestro rinconcito… En realidad, eso es lo que hizo Jesús; eso es lo que ha hecho la Iglesia desde su fundación (escuelas, hospitales, atención a los más necesitados)… han ido cambiando el mundo, la sociedad de cada época. Es lo que hace todo hombre de buena voluntad que, sin saberlo, sin pensarlo siquiera, intenta ayudar a los que le rodean poniendo un poquito -o un mucho- de amor en sus gestos y en sus palabras. Y -humildemente, sin ninguna pretensión- es lo que yo he visto a lo largo de mi vida religiosa y misionera (aquí más porque las carencias son mayores y los cambios se perciben a corto plazo).

¡Cuántos niños escolarizados gracias a sus padrinos europeos han llegado a ser personas de bien y los que por falta de medios estaban destinados a vivir siempre en la pobreza hoy son maestros, sacerdotes, enfermeros, técnicos y hasta diputados y ministros! ¡Cuántas personas han recobrado la salud, la vista, el movimiento porque alguien a quien nunca conocerán ha pagado su operación! Cuántas familias tienen hoy una casita, un taller… cuantos pueblos se benefician de escuelas, de dispensarios, de pozos que les evitan recorrer largas distancias para procurarse algo tan elemental como el agua, la salud, la educación… Sí. Solos no, pero juntos podemos cambiar nuestro entorno, hacer felices a los que amamos, llevar el mensaje del amor y la misericordia de Dios a todos los que nos rodean y aún a los que están muy lejos. ¡Ánimo! Entre todos, cada uno en su rincón, y con la ayuda de Dios, podemos hacer un mundo mejor”.

 

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