OMPRESS-ECUADOR (13-07-20) Desde 2007 cada año tenía lugar la Caminata misionera hasta Coca, una peregrinación de 365 kilómetros desde Quito hasta la catedral de Coca donde reposan los restos Mons. Alejandro Labaka y de la hermana Inés Arango. Se articulaba en 12 etapas que los caminantes cumplen para llegar a las tumbas de Alejandro e Inés, en la Amazonía ecuatoriana, y renovar el compromiso de vivir-contagiarse de la alegría del Evangelio, por la justicia, la paz y la vida de todo y todos, especialmente de la defensa de la querida Amazonía.

Este año 2020, sin embargo, como consecuencia de la pandemia del Covid-19, la caminata está siendo realizada de manera virtual, desde el pasado 9 de julio hasta el día 20. Tiene como lema: “Con Alejandro e Inés caminamos, solidariamente, por nuestra querida Amazonía”. Los objetivos de esta 14ª Caminata Virtual, explican desde Ecuador, son celebrar la memoria de los 100 años de nacimiento de Mons. Alejandro Labaka (19 de abril 1920); fortalecer la empatía con la realidad de pandemia y el problema socio-económico, fortaleciendo la solidaridad; y comprometernos con la causa y misión de Alejandro e Inés en “nuestra querida Amazonía” y en cada lugar donde vivimos, desde nuestras motivaciones de fe y ecología integral.

En esta caminata “online” se alterna la motivación, el agradecimiento y el compromiso, y culminará el 20 de julio, a las 18:30h, con la Vigilia de la Luz, a través de Zoom y Facebook. El martes 21 de julio de 2020, a las 10:00h tendrá lugar la Solemne Eucaristía de Fiesta.

En 1987 los dos misioneros, Mons. Alejandro Labaka, obispo-vicario apostólico de Aguarico en la Amazonía ecuatoriana y de la hermana Inés Arango, religiosa Terciaria capuchina, pretendieron contactar con el clan tagaeri en un intento de salvarles la vida. Las empresas petroleras amenazaban con entrar en el territorio indígena y acabar con ellos. Pero ambos misioneros, que habían contactado antes con otros muchos grupos, no tuvieron suerte. “Si no vamos nosotros, los matan a ellos”, dijo monseñor Labaka antes de emprender su última misión. Los dos fueron alanceados y sus cuerpos se encontraron junto a una gran choza cuando el helicóptero del ejército fue a buscarlos al día siguiente. El martirio de Alejandro e Inés marcó la historia de los misioneros que viven y trabajan en este rincón de Ecuador.