OMPRESS-MADRID (15-12-17) Como es habitual por estas fechas, el cardenal arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, ha enviado una carta a los casi 700 misioneros de Madrid esparcidos por los cinco continentes, acercándoles el cariño de la Iglesia diocesana donde cuajaron su vocación misionera:

“Queridos misioneros madrileños: Doy gracias a Dios por poder compartir con todos vosotros, como arzobispo y pastor de vuestra diócesis, los mejores deseos para estos días que nos llenan de gozo y que son tan importantes para todos: Dios se hizo Hombre e hizo el cambio de los destinos de la historia. La Navidad es el momento en el que se nos abren los ojos para descubrir a un Dios cercano que nos quiere con locura y que se hace uno de nosotros para compartir lo que somos y tenemos sin poner límites. Esa es la razón de ser de vuestra vocación: no poner límites en vuestro deseo de ser uno más en aquellos sitios donde la Iglesia os ha enviado. Como Jesús, habéis salido de Madrid para compartir las alegrías, las tristezas, las ilusiones, los dolores de aquella gente que ya no os es ajena, que se ha convertido para vosotros en vuestra familia, en vuestros amigos, en vuestros hermanos.

Pero también, como Jesús, estáis con ellos para mostrarles un Dios amoroso que los perdona, los cuida, se entrega por su salvación. Como Jesús, con vuestra vocación misionera, anunciáis que Dios está cerca de ellos y que quiere curar sus heridas, bendecir sus propósitos, llenarlos de esperanza, darles paz y alegría en sus vidas, y lo hacéis de una manera concreta, visible. Muchas gracias por ello.

En estos días en los que los sentimientos son tan importantes y vivos, quiero acercarme a vosotros, pues sois más de 600 misioneros de la diócesis repartidos por todo el mundo, y deciros: ¡Gracias! En nombre de la Iglesia diocesana: ¡Gracias! Con vuestra entrega y vuestra generosidad también a nosotros, los que os miramos desde lejos, nos llenáis de deseos de dar a conocer a Cristo y nos animáis a seguir mirando a ese Dios amor que está indefenso en los brazos de María bendiciendo a la humanidad.

Os recordaremos con afecto en nuestras oraciones y le daremos gracias al Niño Dios por las personas a las que estáis llevando la luz de Jesús. Os aseguro que en la Misa de media noche estaréis con nosotros.

Os encomiendo a la Virgen María, nuestra Madre, en la advocación de La Almudena. Que Ella os llene de la alegría del Espíritu Santo. Rezad también por mí y por vuestra diócesis de Madrid. ¡Muy feliz Navidad y un gran año 2018!