OMPRESS-MADRID (21-09-20) “El jesuita Pedro Páez. Cartas desde el Nilo Azul” (Editorial Xerión, Aranjuez, 2020) es el título del libro, coordinado por Wenceslao Soto, SJ, sobre este misionero en Etiopía que fue el primer europeo en ver las fuentes del Nilo Azul. Se trata de un libro publicado a inicios de año, coordinado por Wenceslao Soto SJ, indaga en la figura de Pedro Páez, un jesuita, nacido en 1564 en Olmeda de las Fuentes, hijo del Renacimiento europeo, que se sintió llamado a seguir una vocación misionera para llevar la salvación a todos los confines del mundo. Esta vocación lo condujo a vivir experiencias en lugares como Goa, Yemen o Etiopía que causan hoy nuestro asombro, llegando ser el primer europeo en visitar las fuentes del Nilo Azul en abril de 1618.

La obra, publicada por la editorial Xerión, permite descubrir aspectos importantes de la figura del jesuita español que abrió las puertas de Etiopía en una época en que estas tierras estaban completamente cerradas a los extranjeros. Usando la ciencia y la diplomacia, apoyándose en su personalidad de explorador y sus conocimientos de arquitectura, permitió al catolicismo hacer un primer avance misionero en aquellas tierras. Su valentía es notoria. Su primer intento de entrar en Etiopía fracasó porque fue capturado y tuvo que pasar seis años de cautiverio en Yemen. Esto no extinguió su deseo misionero hacia Etiopía, donde llegó en un segundo intento, y donde murió en 1622. Lamentablemente, los esfuerzos de Pedro Páez no lograron el éxito a largo plazo que cabría esperar porque otros jesuitas enviados a la región utilizaron un enfoque rígido que condujo a su expulsión del territorio en 1633.

Conocer y estudiar los escritos de Pedro Páez permite al lector adentrarse en una abundante colección epistolar, así como en la obra, titulada “História da Etiópia”, compuesta de cuatro libros en que aborda aspectos tan variados como la historia, la teología, la botánica, la zoología, la antropología y la geografía etíope. En ella dejó constancia de su visita a las fuentes del Nilo Azul en abril de 1618, constituyéndose en el primer europeo en hacerlo. Pedro Páez falleció en mayo de 1622. La obra misionera a la que tanto tiempo había dedicado tuvo un final repentino en 1632.