OMPRESS-CAMERÚN (27-10-20) El misionero Ángel de la Victoria habla en “Ecos de la Sabana”, su blog, de cómo han vivido el Domund en Camerún. El Domingo de la Misión hacia los demás y el Día de la Donación se ha celebrado de verdad: donando sangre. “Creo que para todos es bien conocido el día del Domund: Domingo Mundial de las Misiones; un día en el que la Iglesia nos recuerda la importancia de la misión y del trabajo que hacen los misioneros. De hecho, somos conscientes del gran regalo que Jesús y su Evangelio son para nuestro mundo y para todos los hombres, y también sabemos que son muchísimas las personas que desgraciadamente ignoran todo esto. Así que la Misión sigue siendo muy actual y algo que nuestro mundo necesita.

Es cierto que este año para mí todo es nuevo por llevar unos cuantos fuera en Chad y Camerún y también porque, como todos dicen, se está viviendo de manera muy distinta a causa de la Covid 19. Normalmente era un tiempo de ir a muchos sitios: diócesis, parroquias, escuelas e institutos para dar a conocer lo que es el Domund y para dar un testimonio de nuestra experiencia misionera; pero este pequeño virus nos ha cambiado todo y ha hecho que la mayoría de los encuentros se anulen o se hagan de un modo virtual aprovechando de las nuevas tecnologías y de los medios de comunicación. No podemos ir en contra de las medidas que se están tomando pues la situación es muy preocupante, pero no podemos olvidar que la misión también lo es.

Os quiero compartir cómo la han celebrado allí en Camerún, en el barrio de Oyom-Abang en donde yo vivía hasta hace poco y sobre todo en la parroquia de Jesús el Buen Pastor. Allí el Domund desde hace 4 años coincide casi con el aniversario de un gran accidente de tren, el 21 de octubre de 2016, que provocó muchísimas víctimas, hasta hoy no se sabe el número exacto pues el gobierno sigue escondiendo las cifras y la realidad. Hoy todavía, aún sigue habiendo familias que no han encontrado a sus familiares desaparecidos. Entre esas muchas víctimas estaba nuestro compañero Carlo Girola y, debido a lo que vivimos y como recuerdo suyo y de todas las víctimas, vio la luz la FOCAGI, Fundación padre Carlo Girola y otras Víctimas del Accidente de Eseka. El objetivo era y es honrar la memoria de las víctimas de ese trágico accidente, hacer acciones en favor de la vida y en defensa de tantas personas que siguen siendo víctimas de tantos accidentes, concienciar sobre los derechos de los hombres… Elegimos como lema: La vida es un don de Dios… avancemos. Esta palabra era precisamente la última palabra que Carlo me escribió en su último sms, que me envió a través del teléfono, cuando por fin el tren de la muerte salió de la estación de Yaundé, con 17 vagones en vez de 9, repleto de gente, muchísimos de ellos de pie al no tener sitio para sentarse, después de haberse peleado para poder subir al tren. Dos horas después del mensaje se produjo el accidente. Es por eso que desde entonces allí el Domund se vive también como recuerdo y conmemoración de esta fecha y de este trágico accidente, intentando hacer algo para que el olvido no devore una segunda vez a todas estas víctimas.

Este año han querido organizar una conferencia que se pasó ayer sábado 17, víspera del Domund, sobre el tema: la dignidad de la vida humana. Fue Bernard, un gran amigo de Carlo, vecino del barrio, parroquiano y gran profesor de universidad quien la animó y parece que la participación fue buena, como veréis por las fotos que he colgado. Es cierto que allí en nuestro barrio nunca ha habido grandes multitudes en las conferencias, a pesar de la animación que se hace. Y hoy domingo del Domund lo han querido celebrar además de con una buena animación y testimonios misioneros en cada misa, organizando una donación de sangre, la 2ª, pues la covid 19 nos impidió hacerla a finales de abril como estaba organizada. Me ha parecido muy bonito el hacer coincidir estos dos acontecimientos. En la animación que hicieron y en los carteles que pusieron habían escrito: ‘Porque la vida es un don de Dios, yo doy sangre, yo salvo vidas’. El año pasado os contaba cómo esta era la primera vez que se organizaba una donación de sangre en el barrio pues allí no hay cultura de ser donante de sangre. Cuando una persona necesita sangre deben buscar a familiares que lo hacen para ayudar al familiar necesitado, pero sino es algo muy raro. El año pasado fueron 30 personas que dieron unos 15 litros de sangre y según me han dicho este año han superado los 40, dando más de 20 litros de sangre. Un éxito pues parece que poco a poco este gesto se va entendiendo, extendiendo y haciendo más fuerte.

El Domund nos recuerda que Jesús y su palabra son vida y dan vida a los que aceptan recibirlos, y este sencillo gesto de donación de sangre ha ayudado a comprender que cada uno de nosotros podemos dar vida a través de este sencillo gesto de dar la sangre. Avancemos, como el padre Carlo nos decía, demos sangre, hagamos pequeños gestos que generan vida como Jesús lo hizo”.