OMPRESS-FILIPINAS (13-05-20) Será este viernes 15 de mayo cuando llegue la primera gran tormenta de este año a Filipinas, “Ambo”, y la Iglesia pide que, a pesar de la amenaza del coronavirus, se dé refugio a los vecinos vulnerables. Se espera que esta tormenta tropical – la calificación previa a huracán – toque tierra filipina en la provincia de Albay, al sureste de la isla de Luzón. Mons. Joel Babylon, obispo de la diócesis de Legazpi, que se extiende por gran parte de esta provincia, ha pedido a las parroquias de la provincia que se preparen para esta tormenta y abran las iglesias y otras dependencias a las personas evacuadas. Advertía además a las parroquias que intenten mantener las mediadas de distanciamiento físico motivadas por la pandemia.

La tormenta tropical “Ambo”, explicaba el obispo, hace que la lucha del país contra el covid-19 sea “aún más difícil”. Esta situación implica que se podrá alojar a un menor número de familias en los centros de evacuación designados”. Por eso animó a las familias, que tuvieran casas con suficiente espacio, a acoger a sus vecinos vulnerables “para que no se amontonen en los centros de evacuación”. Y es que, señalaba, “los tiempos de crisis también son tiempos para poner nuestra fe en acción”, mientras instaba a los fieles a rezar para que no hubiera víctimas. Las 47 parroquias de la zona han abierto sus puertas, como centros de evacuación, además, desde el Centro de Acción Social de la diócesis se ha presentado el plan a las autoridades para coordinar los esfuerzos.

Ayer martes se levantó la alerta roja en otra región de Bicol, al desviarse la tormenta hacia Albay. Tras tocar tierra el viernes se prevé que afecte también a Metro Manila, que se encuentra a unos 150 kilómetros al noroeste. Se esperaba que la primera tormenta de Filipinas en 2020 traiga lluvias moderadas a fuertes que pueden generar inundaciones y deslizamientos de tierra inducidos por la lluvia.