OMPRESS-BRASIL (30-10-20) La Conferencia Eclesial de la Amazonía nacía el pasado 29 de junio, traspasando fronteras para encontrar nuevos caminos de presencia, evangelización y diálogo intercultural; y ese ha sido el tema de la primera asamblea de la Iglesia amazónica.

La Primera Asamblea Plenaria de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) se ha desarrollado el lunes 26 y el martes 27 de octubre, coincidiendo con el primer aniversario de la clausura del Sínodo para la Amazonía. A través de una plataforma virtual 250 personas – laicos, religiosos, sacerdotes, obispos – han comenzado a delinear el futuro de la labor de la Iglesia que camina en esta parte del mundo. Siguiendo las prioridades del Sínodo, que tuvo lugar en Roma en octubre de 2019, y del documento “Querida Amazonía”, se ha comenzado a trabajar en 20 ejes temáticos que impliquen a los laicos, a las mujeres, a los pueblos originarios, a los mestizos, los afrodescendientes, en el actuar de la Iglesia, según explicaba el comunicado final de la asamblea.

La Conferencia Eclesial de la Amazonía hunde sus raíces en la Conferencia de Aparecida, que reunió al episcopado americano en 2007. A partir de aquel año se fueron dando pasos, entre los que destacan el encuentro del Papa Francisco con los obispos en Río de Janeiro en 2013, la creación de la Red Eclesial Panamazónica en 2014, la convocatoria del Sínodo para la Amazonía en octubre de 2017, la visita del Papa Francisco a Puerto Maldonado en enero de 2018 y, finalmente, la celebración del Sínodo.

Como explicaba el comunicado final, “hemos asumido el reto de realizar este encuentro a través de una plataforma virtual. Nos ha animado el apoyo del Papa Francisco, quien se siente contento por la continuidad de este proceso postsinodal amazónico. Lo virtual no ha sido impedimento para celebrar y compartir la fe y la vida, para pensar propuestas que impulsen la evangelización en la Amazonía. A través de los momentos de oración, intervenciones, recursos multimedia y el trabajo en pequeños grupos, hemos tejido sinodalmente algunos de los compromisos prioritarios y más urgentes del Sínodo, iniciando así un proceso que nos conduzca hacia un Plan Pastoral de Conjunto”.