OMPRESS-ARGENTINA (25-06-19) Este domingo culminaba en la diócesis de Quilmes, Argentina, la marcha continental “Huellas de Ternura”, que durante 15 meses ha recorrido todos los países de América latina. Su objetivo ha sido sensibilizar a la sociedad en la importancia de defender los derechos de la infancia y difundir una nueva cultura surgida de la revolución de la ternura, a la que tantas veces ha hecho referencia el Papa Francisco.

La marcha comenzaba en Tijuana, en la frontera entre Estados Unidos y México, promovida desde el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, y a ella se han adherido diversos organismos de la Iglesia como Caritas, la federación Fe y Alegría o la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. En diciembre llegó a Colombia y, en febrero, ya estaba en Ecuador, a Argentina llegó por Bariloche, el pasado 25 de mayo. El símbolo que ha ido pasando de país en país ha sido la cometa de colores de la marcha, que siempre ha sido recibida en las fronteras por un grupo de niños.

En realidad, más que una marcha o procesión, “Huellas de Ternura” ha consistido en un conjunto de actividades pedagógicas y de concienciación, con particular énfasis en acciones de educación. “Huellas de Ternura” ha atravesado el continente, denunciando las diversas formas de violencia que se ejercen contra los niños y las niñas y proponiendo la ternura como camino para promover la vida y la dignidad de los más pequeños. Según cifras oficiales, 70 millones de niños y niñas en la región viven en situación de pobreza y, de estos, 2 de cada 3 sufren regularmente violencia física o psicológica.

En el acto conclusivo de este domingo en Quilmes acudieron más de un millar de personas para disfrutar de diversas actividades artísticas y recreativas, para finalizar con una celebración ecuménica final. Como en todas las iniciativas promovidas en los diversos países el encuentro acabó con la invitación concreta a firmar el “Pacto de Ternura”, para llegar al millón de firmas, y hacer que ese compromiso sea una realidad.