OMPRESS-COLOMBIA (29-06-20) Mons. Joselito Carreño Quiñónez, obispo en el Vicariato Apostólico de Inírida, en la Amazonia colombiana, condenaba el tráfico de dragos en la zona, una amenaza real para niños y jóvenes. Este viernes, 26 de junio, fue el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. Cada año en esta fecha, Mons. Carreño vuelve a recordar las amenazas que están padeciendo en su territorio los niños y jóvenes debido al tráfico y consumo de drogas.

El mensaje, transmitido a través de la oficina de prensa del Vicariato, recuerda cómo el tráfico de drogas considerado un problema social y penal, se ha transformado en los últimos años en una terrible amenaza para la salud y seguridad de los pueblos: “En nuestro departamento se ha convertido en amenaza contra jóvenes y niños que están cayendo en este flagelo tan terrible, como es el uso y consumo de sustancias psicoactivas, a la luz cómplice de las autoridades”.

Ante este preocupante panorama el Vicariato de Puerto Inírida ha venido proponiendo, desde hace seis años, la construcción de un centro de atención para jóvenes psicodependientes que transgreden la ley y el orden, con el fin de ayudar en la rehabilitación de ellos y apoyar a sus familias. “Ésta fecha ofrece una oportunidad, para destacar la importancia de hacer frente a esta doble amenaza mediante el estado de derecho y la prestación de servicios de salud”, señala el mensaje. Además, anima a las autoridades competentes a comprometerse para trabajar en la prevención y atención de la farmacodependencia a través de programas educativos y de salud, protegiendo así a las personas más vulnerables.

También, argumentó Mons. Carreño, que se puede tener éxito frente a esta problemática si se refuerzan “los compromisos básicos de la unión y bienestar de la familia, los derechos humanos y la responsabilidad compartida para reducir la oferta y la demanda; así, se fomentarán comunidades libres de delitos y violencia, relacionados con drogas, personas libres de la dependencia de éstos fármacos que puedan contribuir a nuestro futuro común en esta gran casa común”.

Las crisis del covid-19 no ha hecho sino aumentar esta amenaza: “Aspectos como el desempleo y la reducción de oportunidades pueden afectar a los más vulnerables induciéndolos a recurrir al narcotráfico con grandes organizaciones que se aprovechan de la situación”. Señala el comunicado que “el confinamiento ha generado que las personas opten por usar licor o las drogas sintéticas ante la incertidumbre que se vive en estos días con relación a la salud y la economía, lo que conduce a que algunos experimenten estrés y ansiedad importantes y el consumo de drogas se convierte en un mecanismo para disminuirlas y controlarlas, de ahí la importancia de la familiar, el apoyo del estado y el compromiso de una sociedad justa y equitativa”.

Esta es la segunda denuncia en los últimos días de los problemas que causa el tráfico y consumo de estupefacientes en la región amazónica, tras el comunicado de los 14 obispos de la región amazónica de Bolivia tras los hechos ocurridos en un municipio del Beni, y la denuncia del obispo Mons. Eugenio Coter, que afirma que “los narcotraficantes tienen el control de las pequeñas comunidades”.