OMPRESS-ROMA (5-11-19) Casi dos centenares de jesuitas, colaboradores y expertos laicos provenientes de 62 países participan en el congreso mundial que tiene lugar en Roma desde ayer lunes hasta el viernes, día 8 de noviembre, con motivo del 50 aniversario de la creación del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología (SJES) de la Compañía de Jesús. En la sesión de apertura de este encuentro, celebrado en la Curia General de la Compañía de Jesús, han intervenido los cardenales Peter Turkson y Michael Czerny, del dicasterio vaticano para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, y Arturo Sosa, superior general de los jesuitas.

Tras dar la bienvenida, Xavier Jeyaraj, secretario de la institución que celebra su medio siglo de existencia, animó a los participantes a “soñar lo improbable” a la hora de “planificar juntos el futuro”. Tras su intervención, ha tomado la palabra el cardenal Turkson, quien ha repasado el histórico compromiso de la Iglesia católica con los pobres y el desarrollo humano, cediendo luego el turno al superior general jesuita.

En su intervención el padre Arturo Sosa ha recordado lo que significa para la misión de la Compañía de Jesús su “apostolado social”: “Permítanme una nota personal. Este aniversario del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología Integral es una ocasión para agradecer al Señor su presencia en mi propia vida a través del compromiso en la lucha por la justicia derivado del impulso de la fe. Acabo de cumplir 53 años de mi entrada al noviciado de la Compañía de Jesús en Los Teques, Venezuela. Mi vocación, formación y misión apostólica en la Compañía de Jesús han sido alimentadas y marcadas por lo que llamamos el ‘apostolado social’. Este encuentro mundial es para mí la oportunidad de agradecer esa experiencia al mismo tiempo que siento confirmada la centralidad de esta dimensión en la misión de la Compañía de Jesús hoy, pero sobre todo mirando a largo plazo. La Compañía de Jesús –leemos en la Fórmula del Instituto de 1550- fue ‘fundada ante todo para atender principalmente a la defensa y propagación de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana’. Cumplir ese objetivo hoy como seguidores, compañeros y compañeras de Jesús de Nazaret sólo es posible encarnándose, como él, en la humanidad crucificada por el pecado del mundo y, juntos, contribuir a superar las causas de la opresión de los seres humanos y el maltrato al medio ambiente”.

Después de subrayar que el encuentro suponía un “momento privilegiado para discernir nuevos caminos a los que nos llama el Señor, para lo que hace falta la osadía de buscar lo que parece imposible”, el superior general de la Compañía de Jesús ha destacado cómo los miembros de esta congregación solo pueden cumplir su misión de evangelizadores si se vuelcan con “los más desfavorecidos y con la protección del medio ambiente”. Sosa ha ofrecido a los participantes en el encuentro un decálogo de recomendaciones para examinar “con transparencia y valentía”. Las mismas van desde la “dimensión espiritual del compromiso con la justicia social y la ecología integral” al “papel del discernimiento personal y grupal”, pasando por la colaboración con otras instituciones y personas, el “lugar de la mujer en las instituciones”, el “trabajo en red” o la “cercanía a los pobres”. También ha pedido reflexionar sobre “el trabajo intelectual” y el “compromiso con la erradicación de los abusos”.