OMPRESS-CHILE (25-03-20) Las misioneras y misioneros españoles en Chile escriben para contar cómo están viviendo este tiempo extraño, mientras cumplen las indicaciones de las autoridades y se unen en oración a quienes sufren. El sacerdote de la diócesis de Madrid, Jenaro Jiménez, cuenta que lleva ocho meses en misión en Alto Hospicio, una localidad de la provincia chilena de Iquique. “Desde el primer momento supe que esta misión iba a ser complicada por la realidad que se vive aquí, un poblado de campamento casas de madera en pleno desierto, pobreza y miseria unidas de la mano y miles de personas sobreviviendo en esta situación sin los más mínimos servicios básicos”. Cuenta que “aquí está todo por hacer, ciertamente ya hemos hecho presencia de la Iglesia aquí en medio de esta realidad, hemos hecho una pequeña capilla y hemos podido dar misa los domingos. Ahora ha cambiado la situación con el coronavirus, la diócesis ha suspendido toda realidad pastoral, aunque por el momento no hay que encerrarse en casa pero comienza a notarse el miedo y el pánico en los supermercados, en medio de todo esto, yo he decidido salir y visitar a las personas puerta a puerta para animarlas, no sé hasta cuándo podré hacerlo pero por el momento así les voy animando”.

Esperanza Fernández, Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor, cuenta que ella y sus hermanas están bien, “tratando de hacer lo que las autoridades civiles y religiosas nos señalan y por ahora sin ningún problema”, preocupadas por la gente que tiene miedo. Es lo que cuenta Álvaro Chordi, sacerdote navarro, en Santiago de Chile, que dice que la gente ha empezado “a desaparecer de las calles, sin todavía haberse decretado cuarentena oficial. En la parroquia San Saturnino seguimos abierto para escuchar, acompañar, orar, adorar, confesar… y atender las necesidades básicas de alimentación y aseo personal de adultos mayores, personas en situación de calle y migrantes, especialmente haitianos”. El religioso marianista, Miguel Ángel Ferrando, contaba que el virus “ha barrido con la agitación social de los cuatro últimos meses. ¿Cuánto durará esta extraña paz, y cómo? Recen por Chile”. El padre Miguel Hernández desde Vallenar, diócesis de Copiapó, dice que tomaron la decisión “de cerrar los templos y celebrar la misa por radio y con algunas cuñas entre semana de ánimo para acompañar a la gente por este medio. La misma Gobernadora, termina de decir en la radio en el momento que estoy escribiendo, ‘recen en casa y no vaya a la iglesia, Dios nos escucha en cualquier lugar… hagamos este esfuerzo por auto cuidado y el de los demás'”.

Es entrañable lo que cuenta Vicente Maiso, sobre la celebración de San José el pasado 19 de marzo, desde su misión en Antofagasta: “Ayer celebré la misa de la Solemnidad de san José con la asistencia única de una señora mayor muy sorda. Toqué las señales de volteo de la campana. Mientras en el templo ella rezaba el rosario en voz alta. Inicié la misa con toda normalidad, leyendo las lecturas y las peticiones hasta el final. Como era jueves había preparado la Exposición del Santísimo en la Custodia y consagrado la forma en la misa. Entonces invité a la anciana a que rezáramos juntos el rosario por la calamidad de la pandemia que afecta al mundo entero. Ella cerca me contestaba con toda naturalidad. Al final la bendición con el Santísimo”.