OMPRESS-BURKINA (18-03-20) El norte de Burkina Faso atraviesa una grave crisis humanitaria, en su mayoría ignorada, así lo han denunciado numerosas ONGs presentes en la zona. Lo denuncian Lvia- Servizio di Pace, Aidos, Terre des Hommes, Reach Italia, We World-Gvc, entre otras. Según los datos de la ONU actualizados a febrero de 2020, esta situación implica a más de dos millones de personas en las regiones del norte del país, muchas de las cuales son mujeres y niños.

En febrero de 2020, el número total de personas desplazadas era de 765.500 personas. Gran parte de lo que está sucediendo está determinado por la fuerte inseguridad causada por las constantes incursiones de los grupos armados radicales en esta área del país, hasta el punto de cerrar los centros de salud y las escuelas. Se estima que 2.410 escuelas han sido cerradas y 318.000 niños y jóvenes privados de educación escolar. Hay 273 centros de salud cerrados o con un funcionamiento mínimo, en un área que ya cuenta con pocos servicios básicos. 1,5 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria para acceder a tratamiento médico y servicios de salud.

A esto se agrega un riesgo muy alto de radicalización violenta de la población, especialmente de los más jóvenes que, en ausencia de trabajo, corren el riesgo de ser convencidos a que se unan a los grupos armados. A esta crisis de seguridad se suma la grave sequía que se está sufriendo. La zona norte de Burkina Faso está en pleno Sahel, la zona de transición entre el Sáhara y las zonas tropicales al sur, por lo que las sequías suelen ser devastadoras. Para la población de estas regiones, que en el 80% de los casos viven gracias a la agricultura y la ganadería, esta situación provoca pobreza, inseguridad alimentaria y desnutrición, tanto aguda como crónica, especialmente en niños.