OMPRESS-REPÚBLICA CENTROAFRICANA (7-01-21) El obispo de Bangassou, el misionero español Juan José Aguirre, denunciaba la violencia que sufría la ciudad de Bangassou, en el sur de la República Centroafricana, conquistada por grupos rebeldes. Situación de la que ayer se hacía eco ante el mundo el Papa Francisco. “Sigo con atención y preocupación los hechos ocurridos en la República Centroafricana”, decía el Papa, “donde recientemente se realizaron las elecciones, con las que el pueblo expresó su deseo de continuar por el camino de la paz. Por tanto, invito a todas las partes a un diálogo fraterno y respetuoso, a rechazar el odio y evitar toda forma de violencia”.

El 19 de diciembre, una coalición de grupos armados lanzó una ofensiva para detener las elecciones presidenciales y legislativas y prometió “marchar sobre Bangui”. Pero por el momento los rebeldes aún se mantienen a distancia de la capital por las fuerzas de paz de la ONU y las Fuerzas Armadas de la República Centroafricana (FACA), apoyados por los refuerzos de cientos de paramilitares rusos y soldados de élite ruandeses. La captura de Bangassou se produce en vísperas de la publicación de los primeros resultados parciales de las elecciones presidenciales por parte de la Autorité Nationale des Elections (ANE). La votación del 27 de diciembre se realizó a pesar de que dos tercios del territorio nacional están ocupados por grupos armados.

El 4 de enero Fides recogía las declaraciones de Mons. Aguirre testigo presencial de lo que ha sido un verdadero asedio a la ciudad de Bangassou: “Sí, Bangassou ha caído en manos de los rebeldes, muchos de los cuales son mercenarios y personas de Níger. Ha sido una mañana agitada, con artillería pesada desde las 5 de la mañana que ha causado unas treinta personas fallecidas o heridas”. Ante la inseguridad, el obispo de Bangassou ha reunido a un grupo de huérfanos para mantenerlos a salvo. Los niños “son inocentes. Si se les mira a los ojos se ve que no saben nada de rebeldes, mercenarios, luchas por el poder… Solo escuchan los disparos y explosiones. Y tienen mucho miedo”. Además, decía Mons. Aguirre, “hay muchos niños heridos por balas perdidas, niños que huyen al Congo para escapar de la violencia”.

El obispo informa que después de intentar resistir la ofensiva rebelde, los soldados del gobierno huyeron de Bangassou. “Los militares han resistido durante varias horas, hasta que el fuego cruzado los ha derrotado”. Dice Mons. Aguirre quien teme “la fuerte agresividad de estos mercenarios que solo buscan minerales y riquezas. ¿Cómo dar una mirada de ternura en medio de tanta violencia?” se pregunta.

La conquista de Bangassou ha tenido lugar justo cuando la diócesis había iniciado varios proyectos de reconstrucción. “Ahora tendremos que empezar de nuevo muchos de ellos. Hay muchos traumas que necesitan ser sanados. El Cristo sufriente está detrás de cada shock postraumático”, dice Mons. Aguirre. “Tendremos que adaptarnos a un nuevo régimen… Esperamos que se eviten ataques y saqueos. Para la Iglesia, la población sigue ahí, los pobres no se han movido ni el Cristo que habita en ellos, la comunidad cristiana seguirá creciendo y nosotros con ella”.