OMPRESS-UAGADUGÚ (21-11-19) Durante esta semana está teniendo lugar en Uagadugú, la capital de Burkina Faso, el Cuarto Congreso de África y Madagascar sobre la Divina Misericordia, con casi mil participantes llegados de todo el continente y también de Europa. Con el lema “La Divina Misericordia, una gracia para nuestro tiempo”, el encuentro se abría oficialmente el martes, y concluirá este próximo domingo día 24.

En el congreso se suceden los momentos de oración, las comunicaciones y testimonios. Para el cardenal Philippe Ouédraogo, arzobispo de Uagadugú, que ha impulsado este encuentro, es una oportunidad para afrontar los desafíos candentes de África, que son la pobreza, la guerra, la violencia terrorista, el mal gobierno y la corrupción.

El representante del Papa Francisco en este congreso, el cardenal centroafricano Dieudonné Nzanpalainga, recordaba en el acto inaugural que la Divina Misericordia es el nombre de Dios, su documento de identidad. “Es este inmenso corazón de Dios mismo que se inclina ante la miseria de sus hijos”. Esta misericordia es importante, según él, para el mundo de hoy y para Burkina Faso en especial. La República Centroafricana, su país, y Burkina Faso son parecidas: “Dos países sin litoral y sin acceso al mar. Tienen en común tierras sacudidas por una abominable furia mortal”. El cardenal recordó que estas últimas décadas han estado marcadas por eventos perturbadores a todos los niveles: “La esperanza de un futuro pacífico se ve interrumpida. El trágico fuego mortal del terrorismo y los conflictos político-militares están sacudiendo a nuestros países”, lamentó. Aún así, siempre es posible perdonar, amar, esperar.

La idea de organizar estos congresos sobre la Divina Misericordia, nació tras el fallecimiento de San Juan Pablo II. Congresos que se desarrollaran a nivel internacional, continental y local, para profundizar el conocimiento y experiencia de la Divina Misericordia, un misterio que está en el corazón de la revelación de la identidad de Dios y que es una poderosa levadura de transformación de las relaciones humanas, así como las estructuras sociales. El primero congreso a nivel mundial tuvo lugar en Roma en 2008 y el último Congreso Panafricano fue en Kigali, Ruanda, en 2016, que reunió a más de 600 participantes de 22 países. Este cuarto Congreso busca celebrar, promover y vivir la fraternidad bajo el signo de la Divina Misericordia.