OMPRESS-MOZAMBIQUE (26-03-21) Es lo que hace en esta localidad mozambiqueña la hermana Francisca Caño y su comunidad de la Obra Misionera de Jesús y María. Lo llevan haciendo muchos, muchos años, pero ahora en medio del covid, su labor es más necesaria que nunca. Nos escribe, para contarnos cómo es la situación en medio la pandemia que tanto ha cambiado nuestro mundo:

“Estoy aquí en Nacala desde hace 25 años. Pertenezco a la congregación Obra Misionera de Jesús y María, fundada en España por la Beata Madre María Pilar Izquierdo. Aquí en Nacala tenemos un centro de recuperación nutricional, un centro de Salud, preescolar y otras actividades. Yo, junto con otras hermanas, atendemos el centro de salud y centro nutricional. El año pasado y este con el problema del covid todo ha sido diferente. Al grupo de niños que seguimos con problemas de mal nutrición no los hemos podido tener en el centro. Solo vienen a revisión de peso y salud y para que se lleven leche y otros alimentos. Más numeroso ha sido el grupo que llega también para llevarse leche que son bebés huérfanos, y familias con hijos numerosos y mal alimentados. Muchas familias contaban con la venta de comida y otras cosas pero, al estar las escuelas cerradas a muchas familias, se ven mal para alimentarse. Por eso tenemos a más de un centenar a los que atendemos regularmente para darles alimentos y medicinas.

En el centro de Salud tenemos de 50 a 60 consultas diarias. Continúan las enfermedades de siempre como las malarias, infecciones de todo tipo en la piel, muchas diarreas, y el VIH, con sus enfermedades oportunistas, tuberculosis, sarcomas etc… y sufrimos muertes también, sobre todo de mamás muy jóvenes, cuando van a dar a luz. Pero estas muertes no las publican y sabemos que están aumentando. Para el gobierno no son de interés.

La realidad actual del covid es de aumento de infectados y de muertos. Diariamente llegan a ser de 400 a 600 los infectados y los muertos, de 15 a 20 diarios. Esas son las cifras oficiales, aunque la realidad sea otra cosa. Gracias a Dios en la mayoría de los casos no lo sufren con síntomas graves. Así es como llegan a nuestro centro, con síntomas no muy graves, pero tampoco tenemos acceso a tests. Estos solo son para la gente que viaja en avión y son muy caros. Además, aquí guardar aislamiento en casa es casi imposible pues viven fuera de la ‘payota’ (las chozas de caña) y están muy juntos, con los niños en la calle todo el día… En cuanto a la vacuna, hemos oído en la televisión que el gobierno del Brasil va a regalar vacunas, aunque no sabemos para quién ni cómo serán de eficaces”.