OMPRESS-MARRUECOS (15-02-21) Desde Nador, Marruecos escribe a Obras Misionales Pontificias la hermana Carmen Aurelia García, de las Hijas de la Caridad, donde junto a sus hermanas, lleva adelante una labor social de cuidados, acogida y consuelo.

“Agradecemos vuestro recuerdo y oración es un estimulo y nos anima a seguir en este camino en el que Dios nos ha puesto a su servicio. Me preguntas como estamos pasando este tiempo tan especial, seguimos haciendo los mismos trabajos y tareas que cada comunidad tiene encomendados. Aquí aunque la iglesia es pequeña en número es muy viva en presencia.

Estamos tres comunidades de religiosos de distintas congregaciones cada tarde podemos encontrarnos en la Eucaristía que culmina nuestra jornada en los centros que cada una está presente como son ancianos en una residencia y jóvenes con discapacidades, formación profesional en talleres para chicos que intentan integrarse en el mundo laboral, talleres y formación para chicas, acompañamiento a migrantes en los bosques, comedores para menores con escasos recursos, seguimiento a escolares con becas de campaña madrina…y algunas cosillas que surgen mientras nos ponemos en camino para encontrarnos con nuestros hermanos que sufren.

Nuestros brazos se alargan y nuestro corazón se ensancha para acogerles y regalarles nuestra cercanía. Lo hacemos dando todo lo mejor que tenemos, sabemos que es tarea dura mas eso no nos impide avanzar en nuestra entrega dando respuesta a la llamada que un día hemos recibido de Nuestro Señor a dejar nuestra tierra y la familia para dejarnos acoger por este pueblo.

Quiero terminar con palabras de Charles de Foucauld: Cuidemos, consolemos a cuantos nadie cuida ni consuela… Es a Jesús a quien se lo hacemos… es evidente que tenemos que aplicar nuestros cuidados e ir primero hacia los miembros sufrientes”.