OMPRESS-PERÚ (19-06-20) Desde el “asentamiento humano” Nueva Rinconada, en Miraflores, Lima, el sacerdote misionero José Luis Calvo habla de la extrema necesidad de las personas, pero también de la inmensa solidaridad y amor que las mueve a ayudar a los demás. La Parroquia del Sagrado Corazón de María, sus sacerdotes y sus fieles se pusieron manos a la obra desde el primer momento para ayudar a quienes más lo necesitaban de Nueva Rinconada.

Tristemente este “asentamiento” se pone como ejemplo de las desigualdades que se sufren en tantos países de América Latina, y la imagen del muro que divide los dos “Perús” ha recorrido el mundo. Un muro de hormigón coronado de alambradas, de diez kilómetros de longitud, que separa la exclusiva urbanización Las Casuarinas, y este asentamiento que no tiene ni agua ni luz.

Es desde ahí desde donde escribe este sacerdote misionero de la diócesis de Jerez: “En esta ocasión de extrema necesidad por la pandemia que ha afectado de forma grave a los más pobres de mi parroquia, me he visto obligado a publicitar, a sacar en las redes sociales, a aparecer en los medios de comunicación. Gracias a ello ha sido conocida la situación de extrema necesidad de hambre de miles de personas en los cerros de nueva Rinconada, de decenas de personas que no pueden comprar medicinas con enfermedades crónicas y con el covid-19, de pagar una operación, de decenas de familias con el techo de la vivienda de calamina rota. Mucha gente sin ropa de abrigo que está pasando frío. Gracias a esto se ha conocido la gran labor que hacen en los asentamientos humanos las ollas comunitarias que están quitando mucha hambre”. La visibilidad de la situación que cuenta este misionero dio pie a información, noticias y reportajes como el aparecido en Latina Televisión, una de las más importantes cadenas televisivas de Perú.

“A día de hoy”, prosigue contando el padre Calvo, “hay 85 ollas ya en Nueva Rinconada. Gracias a esta publicidad se han recogido toneladas de alimentos, ropa y más de 100.000 soles invertidos en compra de comida, arreglo de casas (sobre todo de calaminas), compra de medicinas, ayuda para que una persona enferma grave fuera operada. Enfermos de TBC (tuberculosis) que pueden recibir semanalmente una canasta. Conseguir toneladas de leña para las ollas comunes. Todo eso se ha logrado gracias a un magnífico equipo de agentes de pastoral de la parroquia y al equipo de Pastoral social magnificado organizado gracias a su coordinadora, la señora María Guevara que hacen que este trabajo sea organizado, efectivo, llegando a los que más lo necesitan a base de subir cientos de veces los cerros para conocer de cerca las necesidades de las familias. Organizando los víveres a repartir para familias y ollas comunes, organizando la ropa. Yo simplemente he sido el que el canalizado la recepción de ayudas y la distribución. Seguiremos en esta tarea mientras la salud me deje pues hay mucho que hacer todavía en esta situación de emergencia y luego pensar en hacer en las parroquias y las capillas 7 comedores parroquiales, 7 bibliotecas para que niños y jóvenes puedan estudiar y tener acceso a computadoras. Seguimos necesitando ayuda. Gracias por ayudarnos a ayudar”.

La bendición del Corpus en Nueva Rinconada se puede ver en este conmovedor vídeo de facebook.