OMPRESS-PERÚ (3-06-19) La pasada semana, la noche del domingo 26 de mayo, tuvo lugar en la región amazónica de Loreto y se sintió en otras regiones de Perú, al igual que en Colombia, Ecuador y Brasil. Seísmos de menor magnitud se sucedieron causando alarma en Lima y Arequipa. Monseñor Jesús María Aristín, desde el Vicariato Apostólico de Yurimaguas, la zona más afectada del departamento de Loreto, hacía un balance del terremoto: “Afortunadamente no ha habido desgracias personales, pero lastimosamente sí muchos daños materiales; son más de 100 escuelas dañadas y más de 200 postas médicas afectadas”.

En declaraciones a la Conferencia Episcopal Peruana, expresó su preocupación por los daños que han sufrido centenares de viviendas de la zona de Yurimaguas, que han quedado destruidas e inhabilitadas. Se perdieron además tres iglesias importantes de tres ciudades del Vicariato de Yurimaguas. Debido al terremoto, estos recintos religiosos deberán ser derribados. El templo ubicado en el centro poblado de Santa Cruz es uno de los edificios que más resultó afectado. La catedral de Yurimaguas, declarada Patrimonio Histórico de la Nación, también presenta grandes grietas. El miércoles 29 había una nueva réplica que ha vuelto a dañar edificios y asustado aún más a la población.

El obispo ha hecho un llamamiento a la solidaridad para ayudar a las muchas familias que necesitan una ayuda urgente y ha agradecido los numerosos gestos de generosidad que ya se están produciendo.