OMPRESS-CUENCA (13-07-20) La diócesis de Cuenca envía al Vicariato Apostólico de Yurimaguas, en la Amazonia peruana, 10.000 euros para afrontar las consecuencias de la pandemia. Se busca, con esta ayuda, paliar la grave situación en la que se encuentran las comunidades indígenas de este vicariato enclavado en una de las zonas, la de Loreto, que más ha sufrido por el covid-19.

La diócesis de Cuenca que, destina el 1% de sus ingresos a atender las necesidades de países en desarrollo, respondió a la solicitud del misionero Jesús López. Este misionero laico, natural de Belmontejo, provincia de Cuenca, trabaja en la actualidad en el vicariato de Yurimaguas. Durante la pandemia él y su mujer, Soledad Robles, han tenido que cerrar el Hogar María de Nazaret, donde atienden a una treintena de menores con discapacidad, dejar de visitar a las comunidades y aplazar el trabajo educativo en el Vicariato donde han fallecido 32 profesores a causa del coronavirus.

Según ha explicado el misionero, en el Vicariato de Yurimaguas “hay sólo dos hospitales con muy poca capacidad, el contagio del coronavirus se expandió muy rápido, lo que provocó que los centros se colapsaran y que no hubiera medicinas, ni oxígeno para las personas enfermas”. A eso, continúa diciendo, hay que sumar que la gente tenía miedo de ir a los hospitales porque sabían que iban a morir solos y sin asistencia, pues el propio personal sanitario, al no contar con los medios y las medidas necesarias de protección no quería tratar a los enfermos con covid-19 por miedo al contagio. Tras conocer la aportación por parte de la Diócesis de Cuenca al Vicariato de Yurimaguas el misionero conquense ha manifestado al Sr. Obispo su agradecimiento “por estar a nuestro lado acompañándonos en este momento tan difícil para nuestra selva”.

La pasada semana, precisamente, el Papa Francisco nombraba vicario de Yurimaguas, al misionero español Jesús María Aristín, quien llevaba desde el 2016 al frente de este vicariato como administrador por sede vacante.