OMPRESS-ETIOPÍA (5-09-19) Desde la diócesis de Orense comparten la carta enviada por el misionero orensano Juan González Núñez, desde Etiopía. Este misionero comboniano da las gracias y cuenta el estreno de un sagrario y una talla de nuestra Señora, enviados desde Galicia.

“Querido Don Evaristo (de la Casa Sacerdotal), amigos y amigas: Recordarás que hace un año, en mis vacaciones en España, me ofreciste un sagrario y una preciosa talla en madera de la Virgen. Te dije que las aceptaba con gusto pero que no tenía muy claro para qué iglesia iban a ser. De momento, las dejé donde las tenías. Luego, inesperadamente, vino la oportunidad de traerlas a Etiopía en un contenedor de una empleada de la Embajada. Aún durmieron unos meses más sin que encontrara un lugar donde se necesitaran. Pero he aquí que el lugar y el día llegaron.

Durante estos cinco años que estuve en Addis Abeba, inicié la celebración eucarística dominical en un barrio de la periferia sur de Addis Abeba. La capilla era muy pequeña y solo la mitad de las 50 – 60 personas que venían regularmente podían estar dentro. Los demás estaban en los pasillos sin poder ver al sacerdote, solo oírlo. Finalmente, el 7 de julio de este año, nos hemos trasladado a un nuevo local que ofrecieron las Capuchinas, a cinco Km del anterior y que es infinitamente mejor. Lo hemos habilitado lo mejor que pudimos y allí fueron a parar el sagrario y la imagen de la Virgen, todavía instalados provisionalmente. Sucedió que yo, como otro Moisés, el día de la inauguración del nuevo local, era el día que me despedía de la comunidad y de Adís Abeba. Pero la alegría fue la misma. Fue una gran celebración con la presencia del Cardenal, de vario otros sacerdotes de la capital y de mucha gente, además de los fieles. Te cuento otras cosas de aquí. El 27 de junio hemos hecho la conclusión del año escolar y los postulantes se han marchado a sus respectivos destinos. Este año Dios nos ha bendecido con tres finalistas que han terminado la filosofía y se van al noviciado. Es un número que no alcanzábamos desde hace años. Con ello, yo termino mis 5 años como formador y profesor. Han sido 5 años muy enriquecedores, especialmente en la enseñanza de la teología, de la que seguro he aprendido yo más que a los alumnos. También me he sentido apreciado por ellos y eso ha hecho mi labor más sencilla y gratificante. Ayer, miércoles 10 de julio, salí para la misión de Gilgel Beles, entre los gumuz (a 50 Km de Gublak). Es un destino ilimitado, hasta que Dios quiera y ‘la piel dé de sí’. Por desgracia, la situación se ha deteriorado mucho en estos últimos meses. Ha habido matanzas mutuas entre los gumuz y sus vecinos amara en las que los gumuz están llevando la peor parte y el problema dista mucho de haberse acabado. La situación general de inseguridad y de enfrentamientos étnicos que se ha creado en toda la nación agrava cada problema local. Me gustaría hacer algo por la paz en zona a donde voy. Nos encomendamos mutuamente al Señor”.