OMPRESS-YAPOUGON (31-03-20) El misionero David Martínez Gutiérrez es un sacerdote asturiano de 35 años, del Camino Neocatecumenal, que escribe desde el seminario de Yapougon, Costa de Marfil, del que es rector y en el que siguen la cuarentena.

“La verdad que la situación de España con el Covid19 no debe ser nada fácil. Cada vez lo tengo más claro, es una gracia ser cristiano y estar en la Iglesia. Delante de estos hechos que a primera vista son trágicos, puedo ver una palabra de Dios, que me invita a rezar, entrar en mí mismo para vivir esta Cuaresma como un tiempo de desierto. El Señor quiere purificar mi corazón de muchas cosas superficiales; concretamente purificar mi relación con Dios y con el prójimo.

En estos momentos es imposible para muchos ir a una iglesia. En el seminario soy afortunado pues podemos celebrar la misa cada día con los seminaristas las hermanas que nos ayudan y otros curas misioneros que han venido a ‘refugiarse’ en nuestra casa. Cada día rezamos para que esta enfermedad pueda acabarse de una vez, rezamos por vosotros, por los médicos y por los enfermos y por los que han pasado al Padre.

Hoy pienso en muchos amigos y familiares, entre ellos pienso en ti. ¿Cómo harán ahora? ¿Cómo haces? me viene a la mente que justo ahora nuestras casas pueden convertirse en lo que el Señor ha siempre deseado ‘Mi casa será llamada casa de oración’. Jesús hablaba del templo de Jerusalén que los hombres habían convertido en un lugar de comercio, es cierto, pero si leemos esta palabra en nuestro contexto. Hoy los templos, las iglesias, están casi todas cerradas, y aparece un iglesia nueva y antigua a la vez, cada casa cristiana es una Iglesia doméstica.

La verdad que es un tiempo difícil muy difícil donde tenemos que ser (y yo el primero) héroes. Héroes, no de esos que van con leotardos y capa… héroes en zapatillas, héroes discretos, que dan testimonio cristiano, como aquellos que salen de casa para hacer la compra a un vecino. Un abuelo que siendo mayor, o estando enfermo no podría salir de casa… pues aparece un héroe, un cristiano, que se hace prójimo. Pienso en todos aquellos que desde sus casas escriben cartas a los enfermos del HUCA para animarles, darles esperanza y fuerza, con sus palabras o con sus dibujos. Veo aquel padre de familia que sale al balcón para tocar el violín todos los días a la misma hora para de alguna manera aliviar el encierro de sus vecinos. Son testimonios que a mí me tocan especialmente estando tan lejos… y tan cerca.

Sin contar a todos nuestros héroes, aquellos que desde su profesión están dando la vida para servirnos de una manera altruista y generosa yendo más allá de lo estricto de sus trabajos. Por ellos y por vosotros rezamos cada día especialmente, desde Costa de Marfil. Es un tiempo propicio para buscar la intimidad con Dios, desde casa y con los de casa. ¡Tengo que buscar esta intimidad! y ver que no puedo dejar que mi Fe se quede reducida o limitada a ritos externos o públicos. Esta Fe me tiene que impulsar como un trampolín que me catapulta hacia mi prójimo.

Por Costa de Marfil las cosas van regular, yo estoy bien y los seminaristas también, esto es lo más importante. Lo preocupante es la situación del CV19. Estamos en un momento difícil, se ha declarado de forma oficial el estado de alarma. Hemos llegado casi a los 100 casos que se sepa. La situación es como en España hace un mes, la población no es consciente del peligro, cada uno sigue haciendo su vida normal, comprar vender trabajar, no hay escuela y las iglesias están cerradas todos los sitios para comer como pequeños bares etc. tienen que estar cerrados (por el momento siguen trabajando). Las fronteras están cerradas. Los jóvenes y menos jóvenes en vez de quedarse en casa están en la calle. Es muy difícil quedarse en casa porque las casas son pequeñas, con una o dos habitaciones y hace mucho más calor en casa que fuera. El gobierno ha anunciado que ayer empezaba el toque de queda hasta nueva orden desde las 9:00 p.m. hasta el día siguiente a las 5:00 de la mañana.

En los países del tercer mundo muchas de las medidas que en Europa son fáciles aquí son muy muy difíciles de llevar a la práctica. Si nos pasase como lo que pasa en España esto va a ser una selección natural. ¡Sobrevivirán solo los más fuertes! No tenemos infraestructuras y la sanidad es privada. Mucha gente, no puede pagarse un hospital así que se intentarían curar en casa… como pudiesen… Que Dios nos ayude y que podamos salir de esta lo mejor posible”.