OMPRESS-CHILE (10-11-20) Mañana se cumplen 500 años de la primera misa en territorio chileno. Fue el 11 de noviembre de 1520, en el Cerro Monte Cruz, en el Estrecho de Magallanes, y la celebró el sacerdote Pedro de Valderrama, capellán de la expedición que circunnavegó por primera vez el mundo.

La diócesis de Punta Arenas, la diócesis más austral del mundo, en donde está ubicado el Cerro Monte Cruz, – a 185 kilómetros al suroeste de la ciudad – se ha preparado a este importante aniversario bajo el lema “Deus ab austro veniet”, “Dios entró desde el Sur”, una cita del profeta Habacuc (3, 3) especialmente oportuna en este caso, al haberse celebrado la misa en la parte más al sur de los casi 4.300 kilómetros de longitud de Chile. En el lugar se ha levantado el mes pasado una cruz de acero de 10 metros de altura para recordar aquella celebración eucarística.

El obispo de Punta Arenas, Mons. Bernardo Bastres Florence presidió este domingo 8 de noviembre, una solemne Eucaristía para celebrar y conmemorar estos 500 años de la primera misa. Se leyó el mensaje del Papa Francisco con motivo de esta celebración en el que enviaba un saludo cordial a todos los fieles de Chile. En este mensaje el Papa recordaba que es sobre todo de la Eucaristía, citando al Concilio Vaticano II, de donde “mana hacia nosotros, como de una fuente, la gracia y con la máxima eficacia se obtiene la santificación de los hombres en Cristo y la glorificación de Dios”. Fue “esa primera Misa celebrada con fe, en la sencillez de una expedición en un territorio entonces desconocido”, señalaba el Papa Francisco, la que “dio inicio a la Iglesia que sigue peregrinando en esa querida nación”.

La pandemia ha sido un impedimento para que tuvieran lugar actos litúrgicos masivos. Aún así, recuerda el Papa, “aun en medio de esta limitación, no hay obstáculo que pueda acallar la gratitud que brota del corazón de todos ustedes, hijos e hijas de la Iglesia que peregrina en Chile, que con fe y amor renuevan su entrega al Señor, con la segura esperanza en que Él continuará acompañando su caminar en el devenir de la historia. Los animo a vivir la celebración del Misterio Eucarístico, que nos une a Jesús, con espíritu de adoración y acción de gracias al Señor, porque es para nosotros principio de vida nueva y de unidad, que nos impulsa a crecer en el servicio fraterno a los más pobres y desheredados de nuestra sociedad”. La Eucaristía, añadía, “sigue haciéndose ‘pan’ que sacia el hambre más profunda de todo hombre y mujer, convocando a todos en su amor para vivir una fraternidad solidaria y efectiva, que no excluye, que no oprime, que no ignora”. Y concluía: “Que Nuestra Señora del Carmen, Modelo de la Iglesia y Auxilio de los cristianos, les enseñe a confiar en el Señor y a cumplir su voluntad, en el amor y en la justicia, para testimoniar al mundo la alegría del Evangelio”.