OMPRESS-ETIOPÍA (4-05-20) Mons. Seyoum Fransua, obispo de Etiopía, cuya vocación nació del contacto con los misioneros, ha sido uno de los protagonistas de la campaña de Vocaciones Nativas que se celebró ayer. Su historia, la historia de un chico que vivió muy cerca de los Misioneros de la Consolata en una zona rural y remota de Etiopía ha sido una fuente de inspiración durante esta última campaña de las Obras Misionales Pontificias, en la que se pedía apoyo a vocaciones en países de misión como la suya. Seyoum quiso ser cómo ellos y hoy es uno de los 13 obispos etíopes que ayudan a su pueblo en medio de inmensas dificultades.

El director nacional de las Obras Misionales, José María Calderón, se puso en contacto con él para agradecerle su testimonio. Mons. Fransua es, además de obispo, director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Etiopía y ha enviado un saludo en el que lamentaba la agresividad de la pandemia del covid-19: “Sigamos orando por la misericordia y el poder sanador de Dios”. En cuanto a su vocación reconocía que “ahora conocen mi historia personal mejor que yo. Alabado sea el Señor. Dios obra y llama a través de los misioneros”. Fue gracias a uno de ellos, el misionero de la Consolata Álvaro Palacios, que se dio a conocer como este chico que nació en un país marxista, en medio de la pobreza, se ha convertido en un sucesor de los apóstoles en su país.