OMPRESS-FRANCIA (20-05-20) France TV, la televisión pública francesa, ha dedicado un documental a Santa Teresa de Lisieux, en el que, con imágenes de los lugares donde vivió, repasa la vida de esta muchacha normanda que hoy es patrona de las misiones.

“Nacida en 1873 en Alençon, Thérèse Martin tiene la inusual ambición de convertirse en una gran santa. A los quince años, entró en uno de los conventos más austeros, el Carmelo de Lisieux, después de habérselo preguntado personalmente al Papa en el Vaticano. Ya convertida en monja, la hermana Teresa vive en una comunidad de 26 mujeres y traza su pequeño camino hacia la santidad. Anotará su experiencia en un libro autobiográfico, ‘Historia de un alma’, que venderá 500 millones de ejemplares en todo el mundo después de su muerte. Murió a los 24 años de tuberculosis, Teresa de Lisieux conocerá una gloria inmediata e inesperada”. Esta es la presentación del documental en francés que hace France TV, con la voz de conocidas personalidades católicas galas, como Henri Quantin o Christiane Rancé, pero también con la superiora de los Carmelitas de Lisieux. De manera excepcional, las cámaras entran en el Carmelo en el que vivió la “pequeña santa de Lisieux”.

Una pequeña y “gran” santa. En el día del DOMUND de 1997 era proclamada “doctora de la Iglesia”. Su camino espiritual marcó a la Iglesia e incluso a la comprensión de la misión. Muy unida a dos misioneros franceses en Asia, a los que escribía, durante su vida en el Carmelo, sintió crecer en sí misma la vocación apostólica y misionera, que la impulsó a llevar a todos hacia el encuentro con Jesús. La irradiación espiritual de la santa de Lisieux tras su muerte fue increíble. Congregaciones y movimientos, sobre todo en los países de misión, la eligieron como su patrona. Se dedicaron a Dios, bajo el patrocinio de esta santa, catedrales, basílicas, santuarios e iglesias en todo el mundo. En 1927 fue declarada patrona de las misiones. En 1944, patrona de una Francia que apenas empezaba a ver la luz tras una guerra terrible. En 1997 era declarada doctora de la Iglesia, porque Teresa, como explicaba el Papa Juan Pablo II, “recibió una iluminación particular sobre la realidad del Cuerpo místico de Cristo, sobre la variedad de sus carismas, dones del Espíritu Santo, sobre la fuerza eminente de la caridad, que es el corazón mismo de la Iglesia, en la que ella encontró su vocación de contemplativa y misionera”.