OMPRESS-ROMA (09-03-18) La Congregación vaticana para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica acaba de presentar el documento: “Economía al servicio del carisma y la misión”, publicado por la Librería Editrice Vaticana.

El 6 de marzo, en la Pontificia Universidad Antonianum de Roma tuvo lugar un acto, en el que se explicó los orígenes y perspectivas de este documento. Además, dada la importancia del tema de la economía y su incidencia en la misión evangelizadora de los institutos y sociedades, el dicasterio pontificio solicitó ayuda al mundo universitario. Así uno de los presentes fue el Prof. Andrea Perrone de la Universidad Católica de Milán, experto en economía, banca y derecho financiero.

“Economía al servicio del carisma y la misión”, encuentra su inspiración en la reflexión eclesial sobre los bienes y su gestión. El Papa Francisco ha pedido a los consagrados, que afronten este tema teniendo presentes los valores evangélicos. “La economía, como la misma palabra indica, debería ser el arte de alcanzar una adecuada administración de la casa común, que es el mundo entero”, decían en la Evangelii Gaudium.

La Santa Sede, por ello, ha instado a los institutos a ser más conscientes de la relevancia de los asuntos económicos, proporcionando criterios y directrices prácticas para la gestión de los bienes. En este contexto se insertaron los dos Simposios Internacionales sobre la gestión de los bienes, a partir de los cuales se elaboraron posteriormente las Líneas orientativas para la gestión de los bienes en los Institutos de vida consagrada y en las Sociedades de vida apostólica y el documento actual.

El texto recuerda y explica algunos aspectos de la norma canónica sobre los bienes temporales. Sugiere herramientas de planificación y programación sobre la gestión de las obras e insta a repensar la economía en fidelidad al carisma propio de cada instituto.

El profesor Padrone, en la presentación, respondía a la pregunta de cuáles eran los criterios propuestos por el documento para la gestión de los bienes económicos. No se trata de gestionar como empresas. De ahí los criterios que enumeraba: fidelidad a Dios y a los hermanos, fidelidad al carisma, pobreza, eclesialidad, sostenibilidad y la capacidad de dar cuentas de todo.