Este sábado tenía lugar en Santiago de Compostela la ofrenda al Apóstol por parte del DOMUND.

En este sexto acto de El DOMUND al descubierto – que desde el 1 de octubre recorre la geografía de Galicia –, misioneros y representantes del mundo misionero de las diócesis gallegas han acudido como peregrinos ante el Apóstol.

A primera hora partían desde la Parroquia de San Lázaro hasta la Catedral con los petos amarillos del DOMUND – el color pontificio de las OMP – llenando de luz las calles de la ciudad gallega. Ya en la catedral, tuvo lugar la Misa del Peregrino presidida por el obispo de Orense, Mons. Leonardo Lemos, concelebrada por los dos obispos misioneros gallegos, Mons. Julio Parrilla, obispo de Riobamba, Ecuador, y Mons. Adolfo Zon, obispo de Alto Solimoês, Brasil. Tras la misa, Anastasio Gil, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, el máximo responsable del DOMUND en España, hizo la ofrenda al apóstol Santiago. Dio las gracias por poder vivir, “a través de la presencia física de algunos misioneros y misioneras gallegos, lo que vivimos habitualmente en el corazón: nuestra cercanía y apoyo a tantos hermanos nuestros enviados al mundo desde estas Iglesias de Galicia”. Recordó el testimonio de un misionero “que, tras hacer el Camino decía: Santiago ha sido para mí meta e inicio de mi ruta misionera; Santiago ha renovado mis fuerzas para continuar”.

Anastasio Gil le pidió al Apóstol “que también nosotros podamos hoy, ante ti, reparar nuestras fuerzas y recibir un nuevo impulso del Espíritu Santo; ese Espíritu que, como un viento impetuoso, os arrastró a ti y a los demás apóstoles ‘hasta el confín de la tierra’, y que sigue siendo, hoy como entonces, el protagonista de la misión”.

“Enséñanos, Señor Santiago”, decía el Director Nacional, “a saber mostrar a todos la belleza de la vida misionera: el camino del anuncio y de la entrega, el camino de la oración y de la esperanza, el camino del asombro y de la apertura a los demás, el camino de los pobres y de los sencillos, el camino del Crucificado y Resucitado”.

“Acompaña ahora a todos los misioneros y misioneras en su peregrinación hacia Cristo, presente en los más necesitados de este mundo. Querido y venerado Santiago, apóstol y misionero, ruega por nosotros”.

Concluida la ofrenda, desde la catedral tuvieron la deferencia de que fuera Andrés Díaz de Rábago, misionero jesuita en China, que el próximo 17 de octubre cumplirá 100 años, quien pusiera el incienso en el “botafumeiro”, para que se convirtiera en oración de los misioneros y por los misioneros.

La siguiente etapa de la jornada fue la visita a la Exposición “El DOMUND al descubierto”, en el Palacio de Fonseca. El misionero comboniano Juan Antonio Fraile explicó a los peregrinos las diversas partes que integran la exposición, de una manera amena, en una verdadera catequesis misionera, que concluyó en el claustro del Palacio. Allí los 77 carteles del DOMUND mostraban que la Iglesia gallega y española nunca ha faltado a la cita con las misiones.

Finalmente, en la hospedería del seminario mayor de la capital gallega se sirvió el almuerzo a más de 100 personas. La tarta final, con un 100 iluminado, festejaba a Andrés Díaz de Rábago. Comenzó entonces una “sobremesa misionera”, en la que este veterano de la misión mostró toda su vitalidad. Sin necesidad de micrófono, su fuerte voz sacudió a todos con anécdotas de su vida que levantaban aplausos. Su jovialidad y sentido del humor convertían la dureza de experiencias como la guerra y el exilio en “momentos entrañables”, en el “camino” de un hombre que ha entregado su vida a los demás.