Domund: “Vayan en busca de su herencia”

Dice el papa Francisco a los jóvenes que conozcan la Biblia, se apasionen por ella y sean “intérpretes y traductores creíbles de nuestra propia tradición cultural”. En esta semana del mes del Domund dedicada a la oración es una invitación a una lectura renovada, profunda y misionera de la palabra de Dios para desde la oración llevar su mensaje a los jóvenes que necesitan el encuentro con Jesús.

En su reciente carta apostólica Scripturae sacrae affectus el Santo Padre vuelve a expresar su enorme confianza en los jóvenes, en su deseo de conocer a Jesucristo y de ser sus testigos y misioneros en el mundo de hoy. Con motivo de la celebración del XVI centenario de la muerte de san Jerónimo (30 de septiembre) el Papa ha puesto ante los ojos de los jóvenes la figura de quien tradujo la Biblia al idioma comprensible en su época -el latín-; puso así además los fundamentos de una imponente labor misionera, ya que los misioneros -siguiendo su ejemplo- han traducido la Biblia a más de tres mil idiomas.

El Papa resalta en la carta el carácter misionero de la traducción realizada por Jerónimo de la Biblia al latín, la conocida y famosa Vulgata, que califica de “verdadero monumento que ha marcado la historia cultural de Occidente, dando forma al lenguaje teológico”. Y es que, continúa el Papa Francisco, “con su traducción, Jerónimo logró ‘inculturar’ la Biblia en la lengua y la cultura latina, y esta obra se convirtió en un paradigma permanente para la acción misionera de la Iglesia. En efecto, «cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio»”.  Y el Papa prosigue: “Con la celebración del centenario de la muerte de san Jerónimo, nuestra mirada se vuelve hacia la extraordinaria vitalidad misionera expresada por la traducción de la Palabra de Dios a más de tres mil idiomas. Muchos son los misioneros a quienes debemos la preciosa labor de publicar gramáticas, diccionarios y otras herramientas lingüísticas que ofrecen las bases de la comunicación humana y son un vehículo del «sueño misionero de llegar a todos». Es necesario valorar todo este trabajo e invertir en él, contribuyendo a superar las fronteras de la incomunicabilidad y de la falta de encuentro. Todavía queda mucho por hacer”.

Dirigiéndose en particular a los jóvenes, Francisco constata que, a la vista de algunas publicaciones religiosas, “es difícil para un joven comprender cómo la investigación religiosa pueda ser una aventura emocionante que une pensamiento y corazón; cómo la sed de Dios haya encendido grandes mentes a lo largo de los siglos hasta hoy; cómo la maduración de la vida espiritual haya contagiado a teólogos y filósofos, artistas y poetas, historiadores y científicos” y denuncia sin tapujos que “uno de los problemas actuales, no sólo de religión, es el analfabetismo: escasean las competencias hermenéuticas que nos hagan intérpretes y traductores creíbles de nuestra propia tradición cultural”. Es aquí donde el Papa se dirige a los jóvenes para expresar su confianza en ellos y proponerles un desafío: “Vayan en busca de su herencia. El cristianismo los convierte en herederos de un patrimonio cultural insuperable del que deben tomar posesión. Apasiónense de esta historia, que es de ustedes. Atrévanse a fijar la mirada en Jerónimo, ese joven inquieto que, como el personaje de la parábola de Jesús, vendió todo lo que tenía para comprar «la perla de gran valor» (Mt 13,46)”.

Los jóvenes, siguiendo el modelo de san Jerónimo y el ejemplo de los misioneros y las misioneras, están llamados a hacer de la Palabra de Dios el alimento de su oración -personal, comunitaria y litúrgica- para poder llevar a los demás a conocer a Jesús, acercándoles la herencia recibida de Dios y que es para todos sus hijos.