OMPRESS-ORENSE (16-09-20) El misionero Manuel Garrido pidió esto, dos bueyes y un arado, a una parroquia de la diócesis de Orense. Desde la dirección diocesana de las Obras Misionales Pontificias valoran este gesto de ir más allá del aquí y ahora. El texto de la carta del misionero, compartido por la diócesis de Orense, decía: “En medio de estos grandes calores, noche y día durante tres meses, alertas de robos de decenas de bueyes, a veces matando a sus dueños, otras robos de personas… el Señor nos da fuerzas para seguir sembrando la Buena Nueva por estos pueblos…”, escribe Manuel desde Androy, Madagascar. “Tampoco olvido los campesinos, hombres y mujeres, que quieren salir de la miseria y mejorar sus hogares y la suerte de sus hijos… son todos agricultores, tienen tierras y trabajan como las hormigas, pero solo tienen una pala un poco más grande que la palma de la mano… creen que con dos bueyes y un arado mejorarán sus hogares y recogerían cosecha para todo el año… con 600 euros comprarían los dos bueyes, el arado de hierro y lo necesario para ir mejorando sus hogares y el porvenir de sus hijos”.

El mensaje iba dirigido, en enero de este año, a la parroquia de Santiago de las Caldas y a su grupo misionero. Según parece, al domingo siguiente, cuando en la parroquia se comunicó a los fieles que se necesitaba dinero para comprar dos bueyes y un arado, los presentes se miraron unos a otros con asombro incluso con alguna risa disimulada. Pero a partir de ese momento se pudo conseguir el dinero. No es la primera vez que esta parroquia colabora con el misionero paúl. En dos ocasiones anteriores esta comunidad contribuyó a que algunas de las familias que él acompaña pudiesen hacer realidad el sueño de mejorar sus vidas comprando cabras y cerdos para montar pequeñas granjas y sacar adelante a sus hijos.