OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (13-06-19) La misionera Visitación Calahorra se encuentra en Butembo-Beni, en Kivu Norte, República Democrática del Congo. Se trata de una zona tristemente famosa por las circunstancias que está atravesando. Hay violencia, hay refugiados y hay enfermedades, como el ébola que tanto miedo da. Según informa Caritas Congo, de acuerdo los últimos informes se han superado ya los 1.300 muertos por Ébola en el norte de Kivu, en la que se considera la segunda epidemia más agresiva de esta enfermedad, tras la sufrida en el oeste de África.

Visitación, consagrada del Instituto Secular Magdalena Aulina, explica que, en este momento lo que más preocupa a la población son los ataques nocturnos de grupos armados, que secuestran, violan y asesinan indiscriminadamente.

Señala que es una situación denunciada ya por varios cauces y medios. Visitación suscribe la información de la entrevista concedida a Radioinblu en Italia, por Francesco Segoni, de Médicos sin Fronteras, y por el sacerdote congoleño Robert Ngongi, de la diócesis de Butembo-Beni. Segoni hablaba de la epidemia de Ébola, y manifestaba su preocupación por el hecho de que la mitad de los últimos casos de contagio no hayan tenido relación con los anteriores, lo que no ayuda a comprender cómo han contraído la enfermedad. También denunciaba los ataques armados a médicos y agentes sanitarios que vuelven aún más difícil su labor.

Por su parte, el padre Robert Ngongi señalaba que están teniendo lugar numerosas masacres y la gente vive constantemente en el miedo. Hay 100.000 personas que han abandonado sus casas debido a los ataques que siembran el terror entre la población. La zona está siendo abandonada por culpa de los llamados “rebeldes”. Se trata de “rebeldes ugandeses que se encuentran en el Congo”, explicaba el sacerdote. “Son ellos los que desde 2016 están masacrando a la gente. Hace poco ha habido una masacre precisamente cerca de Beni, en la localidad de Mbau. 18 personas fueran asesinadas a las 8 de la tarde”. Los “rebeldes” tienen además campos de cultivo, en los que no son molestados, a pesar de que el gobierno congoleño ha militarizado la zona. “¿Cómo se puede entender que, en una zona tan militarizada, con operaciones militares continuadas en los últimos cuatro años, los rebeldes tengan la posibilidad de cultivar, y se paseen libremente día y noche, maten a civiles, roben, aniquilen los animales de los campesinos, todo eso sin ser molestados y a pesar de las alertas de la población?”.