OMPRESS-CAMERÚN (7-05-20) El misionero javeriano Ángel de la Victoria recoge en su blog, http://ecosdelasabana.blogspot.com/, lo que vive en su misión, en estos días, donde habla de paludismo, coronavirus y preocupaciones.

El día 25 de abril escribía sobre el paludismo como “arma de destrucción masiva”, con motivo de la celebración del día mundial contra la malaria, y recordaba que “en 1955 la OMS hizo una campaña muy fuerte para erradicar la malaria de todo el mundo. Sabéis que ésta está causada por la picadura de un mosquito hembra que transmite un parasito llamado plasmodium falciparum y que produce fuerte fiebre, dolores en todo el cuerpo, vómitos, y puede llevar al coma y a la muerte. Son los niños las principales víctimas y en algunos países mueren 1 de cada 5. En Europa también la había pero gracias a pulverizaciones masivas de DDT se acabó con ella en 1964”. Pero aún hoy “cada año mueren en el mundo unas 435.000 personas de paludismo o malaria y desgraciadamente la mayoría de estas víctimas sucumben sobre todo en África, como veis un coronavirus continuo e imparable”.

En su comentario del 2 de mayo, contaba cómo se enfrentan al coronavirus en Camerún: “El jueves 30 de abril el primer ministro de Camerún hizo un comunicado en que anunciaba pequeños cambios a algunas medidas anunciadas por él mismo el 17 de marzo. Una de ellas, la que más sorprendió a unos pero alegró a otros, fue la de permitir que los bares estuvieran abiertos más allá de las 6 de la tarde, hora en la que antes debían cerrarse, invitando a los clientes a respetar las medidas de distancia y la de la mascarilla. Y otra fue la de permitir que los taxis volvieran a llevar a 5 personas pero sin sobrecargar más como antes solían hacer. La realidad que se ve fuera en la calle y en la ciudad es que ahora son muy pocas las personas que llevan la mascarilla y pocas las que respetan la distancia de seguridad. Cuando vas al centro de la ciudad hay que pasar por un mercadillo muy grande y allí hay una muchedumbre por todos los sitios y los amontonamientos de compradores y vendedores. Poquísimos son los que van con mascarilla y parece que la pandemia ya se ha acabado”.

Por eso, el misionero se pregunta “si el virus está presente aquí o es broma, pues, como os digo nadie se preocupa y pocos son los que han cambiado de hábitos. Lo que es más curioso es que el gobierno cada vez informa y habla menos de lo que pasa en el país. Según el telediario hay unos 2.070 casos de infectados con unos 64 fallecidos, pero uno se pregunta si es cierto viendo lo que vemos por la ciudad. Antes de ayer el ministro de salud mostraba dos pequeños centros de acogida de enfermos que se están preparando para acoger los casos dentro de una o dos semanas, como si previeran que los casos van a aumentar”. Le resulta algo increíble “ver cómo para algunos hay una dependencia fuerte de la bebida y cómo en medio de esta pandemia que está haciendo estragos en tantos países del mundo aquí el gobierno se divierte abriendo los bares y así permite que la sed de tantos pueda ser saciada, y las preocupaciones de muchos ahogadas. Sin duda que es un modo de hacer olvidar los problemas y de ahogar el sufrimiento y las preocupaciones que muchas personas están viviendo en especial en este periodo de pandemia. Pero, desgraciadamente, creo que no sabían que las preocupaciones saben nadar y que la gente tiene más sed de justicia, de trabajo, de pan y de comida que de cerveza y de bebida”.