OMPRESS-TASMANIA (19-01-21) La versión del Camino de Santiago de Tasmania, la gran isla frente a la costa sur de Australia, se ha vuelto virtual para atraer a peregrinos de todo el mundo. Se trata de una peregrinación, que inspirada en el Camino de Santiago, cada año llevaba hasta la Iglesia de St James en Cygnet. La Iglesia fue construida en 1939 en un estilo que recuerda a las de las misiones españolas de California y, al estar dedicada al apóstol Santiago, motivó la creación de una peregrinación. Como explican desde la parroquia de Tasmania, la relación con el Camino de Santiago se da incluso en las “cosas”, con un carnet que se sella en las paradas, con una concha de vieira como en la ruta tradicional por el norte de España y, finalmente, con una piedra o un guijarro de río que, al finalizar, se deja al pie de la imagen de Santiago como símbolo del alivio de las cargas que pudimos llevar. Una peregrinación que les une con los caminantes que a miles de kilómetros recorren el Camino de Santiago original.

La peregrinación de este año ha tenido que ser inevitablemente virtual, pero ha permitido expandirla a peregrinos de fuera de Australia. Se organizó el pasado 9 y 10 de enero, comenzando con una bendición online del coordinador de la peregrinación, el padre Michael Tate, desde el punto de partida habitual de la peregrinación, en el maravilloso entorno del valle de Huon, en la zona más al sur de la isla, con un cierto “aire” de Finisterre – más allá, está la Antártida.

Algunos de los países de origen de los peregrinos virtuales fueron Irlanda, Canadá, Escocia, Dinamarca, Suecia, Reino Unido y Suiza. También se les unieron algunos peregrinos que caminaban por el mismo Camino de Santiago en el norte de España. Los peregrinos se conectaron a través de la página de Facebook del Camino a James Cygnet y se comprometieron a caminar hasta 15 kilómetros al día durante el 9 y 10 de enero. “Intentamos acercarnos lo más posible a una peregrinación real, eligiendo un entorno natural, siempre que caminaran de manera meditativa y permitieran que la belleza natural de dondequiera que pasaran se filtrara en sus personas, lo que, por supuesto, prepara el alma a abrazar la belleza divina”, explicaba el padre Tate. Una charla de este sacerdote sobre San Francisco de Asís, el Santo Patrón de la Ecología, explicó precisamente este tema. Al finalizar el “camino” se recreó, en la medida de lo posible, el ambiente de la llegada a la catedral de Compostela, incensando la imagen del apóstol y las piedras, recordando al botafumeiro gallego.

Aunque separados por grandes distancias, los peregrinos sintieron una sensación de conexión entre ellos. Rikke Hanson Olsen, de Estados Unidos, dice que la peregrinación le renovó: “Hoy hacía frío en Owatonna, Minnesota… pero fue hermoso y vigorizante. Caminé por los senderos que conectan los parques de nuestra ciudad. Hubo mucho tiempo para meditar”. Fabijan, un peregrino de Suecia, terminó su caminata nadando. Lois Yip se unió desde Canadá y dijo que disfrutó de la bendición del peregrino y de la charla del padre Tate sobre San Francisco: “Ser parte de esta caminata en Vancouver, Canadá, me ha levantado el ánimo. Caminar hasta la iglesia de St James en el centro de Vancouver el primer día mientras me unía al camino hacia la iglesia de St James en Tasmania nos vinculó”.