OMPRESS-MADRID (8-05-18) El arzobispo de Madrid, el cardenal Carlos Osoro, ha escrito una carta a los misioneros de su diócesis, con motivo de la Jornada del Misionero Diocesano, en la que les transmite su afecto y gratitud:

Mis queridos misioneros y misioneras madrileños: Se va acercando el fin de este tiempo de Pascua, en el que estamos descubriendo en cada uno de nosotros la presencia de ese Dios que está vivo y que nos hace vivir.

Durante este tiempo, ¡qué bien nos viene contemplar a Jesús que nos enseña a avanzar en el camino de la santidad! Es en este tiempo en el que cada uno de nosotros nos reafirmamos al encontrarnos con Jesús Resucitado en el camino de nuestra vida, que nos dice soy yo, y que nos pregunta: “¿Por qué tenéis miedo y duda? ld y anunciad que he resucitado”.

Jesús quiere discípulos misioneros. Vosotros, los misioneros madrileños que estáis por todo el mundo, sois unos privilegiados a la hora de entender ese deseo: sois misioneros porque sois sus discípulos, pero también sois sus discípulos porque sois misioneros.

Este año, para el día en el que la diócesis de Madrid os va a recordar de modo particular, en el día de la Ascensión del Señor, la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal propone como lema: Sigue su huella. Vosotros habéis seguido la huella del Maestro, y os ha constituido sus discípulos. Vosotros un día oísteis su voz diciendo: “Ven y sígueme” y vuestros grandes ideales, junto con las limitaciones propias de todo ser humano, os pusisteis en camino, siguiendo sus huellas. Gracias por vuestra entrega. Gracias por vuestra pasión por Cristo. Gracias por contagiarnos el deseo de salir de nosotros mismos, caminando siempre hacia los demás. En vuestro trabajo misionero estáis invitando a los hombres y mujeres con los que os encontráis a seguir la huella del Señor. Por eso sois misioneros, nos os conformáis con seguir a Jesús, sino que con vuestra vida y vuestra palabra animáis a todos a seguir esa huella que nos llevará a todos a la plenitud.

Ojalá hoy, en nuestra querida diócesis de Madrid, muchos jóvenes quieran seguir vuestras huellas. Ojalá muchos corazones jóvenes rompan con la inercia de mirar desde la barrera, como dice el Papa Francisco, para ver lo que hacéis y trabajáis, y sigan vuestro ejemplo de vida y de entrega al Señor.

Es cierto que Madrid y los madrileños somos generosos con la tarea misionera de la Iglesia. Así lo reconocen quienes trabajan en el campo de la animación misionera en España y en Roma. Pero no podemos bajar los brazos, porque una tercera parte del mundo es misión. Es verdad que hoy hay más de 600 madrileños trabajando en todos los continentes por llevar el Evangelio a los hombres, pero no podemos dejar de pensar que cada vocación misionera es un regalo que el Señor hace, no solo a quienes son enviados, sino también a nuestra diócesis que tendrá en aquel sitio una mujer, un hombre, al que se sentirá profundamente unido.

Con esta carta quiero deciros, como padre y pastor: gracias. Sí, gracias por haber seguido la huella del Señor con valentía y generosidad. Gracias por llevar al mundo la luz de la fe y de la alegría del Evangelio.

Os encomiendo a la Reina de las Misiones, bajo la advocación de Santa María la Real de la Almudena, a quien vamos a dedicar un año santo, muy especial, a partir del mes de junio, con motivo del XXV aniversario de la consagración de la catedral. Encomendadme a mí, a mis obispos auxiliares, al delegado diocesano de Misiones y sus colaboradores, y a nuestra diócesis madrileña”.