OMPRESS-INDIA (3-06-20) La misionera Primi Vela, de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, envía un vídeo de la nueva amenaza que sufre esta zona de la India, el ciclón Nisarga, que ya ha provocado evacuaciones de miles de personas. En el vídeo enviado por la hermana se ve la fuerza del viento que arrastra todo a su paso, a pesar de que todavía no había tocado tierra el ciclón: “Tenemos un ciclón en India, en nuestra parte oeste, ya está en Gujerat. En unas horas nos llega a Mumbai, estamos preparados. Ya solo nos faltaba esto. Pero la vida sigue, y tenemos confianza”, dice la misionera.

Según las últimas informaciones, el ciclón Nisarga se mueve a una velocidad de 100 kilómetros por hora, y en estas horas tocará tierra en Bombay, la capital del estado de Maharashtra, y en Surat, en el estado de Gujerat. Hacía 129 años que la zona no sufría un ciclón tan devastador como este. El gobierno de Maharashtra ha reforzado las medidas de seguridad a lo largo del cinturón costero de Konkan. Se han evacuado a 100.000 personas.

Bombay es la ciudad más poblada de la India y además la más golpeada por el coronavirus, por lo que, como dice la hermana Primi, llueve sobre mojado. La hermana contaba hace unos días que la situación de Bombay era delicada y que la Iglesia está haciendo todo lo posible por ayudar: “Nuestro Cardenal Oswald Gracias ha creado en la diócesis el Crisis Management Team, que coordina todas nuestras actividades de las Parroquias, Instituciones Religiosas, ONGs, Grupos Voluntarios…”. La comunidad de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, en esta gran ciudad, “ha tenido la suerte de tener a nuestro lado al Departamento de Policía del barrio. No solo dándonos la licencia en este confinamiento tan riguroso y que tanto protegen, de libre movimiento para ayudar a los demás sino que nos proporcionan material y ayuda para poder distribuir”. Incluso les dieron un camión “cargado a tope de verduras frescas”. Las hermanas seleccionaron varias zonas de extrema necesidad, “sobre todo las situadas en áreas muy interiores donde es difícil ir y visitamos esas familias dándoles la alegría de que la vida sigue sin temor, que tienen asegurada su alimentación. En algunas de estas zonas la misma policía nos ayuda en la distribución. Se les da lo básico para vivir, arroz, trigo, aceite, azúcar, verduras…. Y seguiremos haciéndolo mientras dure la necesidad”.