OMPRESS-ROMA (27-11-17) Este viernes se hacía público el Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el próximo 1 de enero. El tema elegido por el Papa para esta jornada han sido los inmigrantes y refugiados: “Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz, que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y en mi oración. De entre ellos quisiera recordar a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados”.

El Papa recordaba que no es suficiente con sentir en nuestro corazón el sufrimiento de los demás: “Habrá que trabajar mucho antes de que nuestros hermanos y hermanas puedan empezar de nuevo a vivir en paz, en un hogar seguro”. Y se pregunta en el mensaje por qué hay tantos refugiados y migrantes. La respuesta es el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la ‘desesperación’ de un futuro imposible de construir. Se ponen en camino para reunirse con sus familias, para encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación: quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz”.

Puesto que todos los datos apuntan a que las migraciones globales seguirán marcando nuestro futuro, el Papa Francisco invita a contemplar estas migraciones con una mirada llena de confianza, como una oportunidad para construir un futuro de paz. Propone una estrategia basada en cuatro verbos:

“«Acoger» recuerda la exigencia de ampliar las posibilidades de entrada legal, no expulsar a los desplazados y a los inmigrantes a lugares donde les espera la persecución y la violencia, y equilibrar la preocupación por la seguridad nacional con la protección de los derechos humanos fundamentales”.

“«Proteger» nos recuerda el deber de reconocer y de garantizar la dignidad inviolable de los que huyen de un peligro real en busca de asilo y seguridad, evitando su explotación”.

“«Promover» tiene que ver con apoyar el desarrollo humano integral de los migrantes y refugiados”.

“«Integrar» significa trabajar para que los refugiados y los migrantes participen plenamente en la vida de la sociedad que les acoge, en una dinámica de enriquecimiento mutuo y de colaboración fecunda”.

El mensaje concluía con un recuerdo a la patrona de los emigrantes, santa Francisca Javier Cabrini, una mujer que consagró su vida a su servicio de los migrantes. “Que por su intercesión, el Señor nos conceda a todos experimentar que los frutos de justicia se siembran en la paz para quienes trabajan por la paz”, concluía el Papa.