OMPRESS-INDONESIA (20-06-19) Un sacerdote de la diócesis indonesia de Ruteng, en la isla de Flores, se ha convertido en un verdadero impulsor del biogás y las energías sostenibles. Según informa la agencia católica de noticias UCANews, tuvo su primer contacto con el biogás en el 2007, cuando era rector del Seminario Menor San Juan Pablo II en Labuan Bajo, en la provincia de Nusa Tenggara, una zona predominantemente católica de Indonesia. Un compañero sacerdote de la isla de Java le fue a visitar y le habló del desarrollo de energía alternativa utilizando biogás, especialmente para cocinar.

El padre Pelita comenzó a recopilar más información sobre energía alternativa gracias a internet y a reportajes de los medios. Su investigación dio sus frutos y en solo dos años ya estaba produciendo biogás. La fuente del gas utilizada fueron desechos humanos, convertidos en combustible mediante el uso de biodigestores domésticos, elaborados a partir de viejos bidones de petróleo. Los desechos al descomponerse en un ambiente sin oxígeno liberan bases, sobre todo metano y dióxido de carbono. El alto contenido de metano hace que el biogás sea inflamable y se pueda utilizar como energía. En el Seminario Menor San Juan Pablo II, con el que colaboran las Obras Misionales Pontificias en apoyo a sus vocaciones, usan biogás desde que lo introdujera el padre Pelita, que ha sido su rector hasta 2016.

Desde que fuera elegido presidente de la Comisión de Desarrollo Socioeconómico de la diócesis en enero de este año, el sacerdote indonesio ha tenido más oportunidades de introducir biogás entre las familias católicas. El primer biodigestor lo instaló en las localidades de Leda y Mano, con desechos animales como fuente de energía. Luego ha habido solicitudes de varias parroquias, además de hogares y casas religiosas. “Para un biodigestor, necesitamos al menos cuatro cerdos”, explicaba a UCANews, y lo cierto es que la mayoría de los católicos de las 86 parroquias de la diócesis crían animales como cerdos, vacas, búfalos, cabras y caballos, que les brindan los medios para producir biogás.

El siguiente paso de quien ya es conocido como el “biogas priest” – el cura biogás – fue preparar a la gente en la producción de esta energía alternativa, gracias a la ayuda de la diócesis. La idea es instalar los biodigestores en todas las parroquias.

La diócesis de Ruteng se ha caracterizado siempre por apoyar iniciativas respetuosas con el medio ambiente, como el desarrollo de horticultura orgánica para producir verdura y fruta. Ahora la producción de biogás podría reducir la dependencia de la leña, del queroseno y del gas natural entre los cerca de 700.000 católicos de la diócesis.