OMPRESS-INDIA (04-10-18) El próximo 21 de octubre se celebrará el DOMingo MUNDial de la Propagación de la Fe, el DOMUND. Es el día de las misiones en el que los católicos de todo el mundo colaboran con el esfuerzo evangelizador de la Iglesia en los 1.109 territorios de misión, una tercera parte de la Iglesia. Entre esos territorios están las zonas de la India donde habitan los adivasis, los primeros habitantes de este subcontinente asiático.

El término adivasi viene del hindi. Adi significa “los primeros tiempos” y vasi, habitante, por lo que este término englobaría a los “habitantes antiguos”. De hecho engloba a minorías tribales que hablan más de 100 lenguas distintas y viven sobre todo en zonas de colinas y montañas, lejos de las fértiles llanuras de la India. Además ni siquiera están dentro del sistema de castas que ha dominado durante cientos de años el país. Cuando se trata de indicadores económicos, los adivasi siempre están en la parte de abajo, los más pobres, los menos escolarizados, los que tienen menos recursos. Por eso la Iglesia en la India, prácticamente desde tiempos de la llegada de Santo Tomás, hace dos mil años, ha estado muy cerca de los adivasi.

El DOMUND colabora año tras año con la Iglesia india en su compromiso con los adivasi. Un compromiso encarnado sobre todo por las religiosas. Así se ha financiado con 20.000 dólares la construcción del Convento para las Hermanas de Santa Ana, en la aldea de Rajura, cerca de Amravati, en el centro de la India. En esta remota aldea, todos son adivasis, y son las hermanas las que viven y comparten sus vidas. En Dulijan, en el extremo más oriental de la India, a orillas del río Brahmaputra, se está construyendo el convento de las Hermanas Dominicas de la Presentación, con 15.000 dólares. Estas hermanas son la esperanza para muchas chicas adivasi, gracias al colegio St. Xavier que abrieron en 2016. También en el este, en Nilmoni, con otros 15.000 dólares, se está reconstruyendo el convento de las Hermanas de la Caridad. Las hermanas dedican su vida a los adivasis, llevando adelante entre otras cosas, una escuela para mujeres adultas.

Luego están las pequeñas misiones con las que se colabora. Como la de Binoygutiagaon (16.000 dólares) que atiende a 7 aldeas adivasis, la de Botina (9.000 dólares), con su capilla hecha en adobe, la de Bolguri, con una comunidad de 700 católicos esparcidos en una zona remota de la frontera con Bután.

 

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