“El Domund, al descubierto” llegó en la tarde de ayer a Ciudad Rodrigo, donde la Delegación Diocesana de Misiones había organizado, en el salón “Obispo Mazarrasa” del Obispado, una mesa redonda con misioneros para hablar de “La misión, tarea de todos”.

 

En la presentación, el vicario general de Ciudad Rodrigo, Tomás Muñoz Porras, pidió “que nuestro corazón se vaya sensibilizando de una manera especial para la evangelización”. El vicario y los misioneros coincidieron en resaltar “la importancia de los laicos en la Iglesia y en la misión”.

Compartieron mesa el padre Innocent Shava, misionero de Mariannhill nacido y ordenado en Bulawayo (Zimbabue), actualmente formándose en la Universidad Pontificia de Salamanca; el padre Mateo Alejandro Montalvo, de la Congregación de Misioneros del Verbo Divino, misionero en Colombia; y la comboniana, Teresa Herrero Sánchez, misionera en Ecuador.

Inno”, como conocen familiarmente al padre Shava, afirmó que “España siempre ha sido el corazón y el principio de la misión” y añadió que se encuentra ahora en nuestro país para “aprender de la misión”. Inno ‒que se considera fruto de los misioneros‒ agradeció el cariño y apoyo de la gente y subrayó que “a veces no es cuestión de dinero sino de cercanía”. El sueño de Inno es volver a la misión en su país cuando acabe la formación en Salamanca.

El padre Mateo, que es un avezado misionero (lleva 41 años en la misión), comentó el cartel del Domund 2018 diciendo que “muchos cuadraditos forman un cubo”, y consideró que esos cuadraditos son las “mediaciones”, que en su vida han sido fundamentales para encontrar la vocación: los misioneros, la familia, los compañeros de la misión…; todos ellos han sido mediaciones que han contribuido a alimentar su vocación misionera. Este misionero del Verbo Divino compartió un aspecto concreto de su misión en El Chocó, una zona selvática de Colombia donde “se enamoró de los negros y los indígenas”. En esa misión, dijo, una de las tareas más importantes que ha cumplido es “acompañar a la gente en todo… y acompañarles hasta Dios”. El misionero zamorano concluyó recordando que la gente le decía que, cuando los misioneros se iban, era como si se fuera Dios.

El testimonio de la hermana Teresa Herrero estuvo lleno de la energía y la ilusión que define el carácter de esta salmantina de Martiago. La comboniana confesó que de pequeña era “un trasto” y pocos creían en su vocación religiosa y misionera, que ella, sin embargo, tuvo muy clara desde que tenía 15 años. “Yo quiero ser misionera, quiero ir a evangelizar”, era la convicción que le llevó incluso a escribir al Papa para que le dejara entrar en la congregación antes de la edad reglamentaria. La religiosa subrayó que para ella “no había sacrificio grande” para ser misionera. Por eso, y después de relatar algunos de los momentos de su misión, confesó que cuando la gente dice “qué vida más dura”, ella responde: “qué vida más bella”.

Cuando una de las personas asistentes preguntó a los misioneros qué es lo que nunca puede faltar en la mochila de un misionero, los tres coincidieron en mencionar la Biblia.  El Padre “Inno” añadió que su madre le puso un rosario en la maleta, al que él añadió una cruz. La hermana Teresa puso “el amor” junto a la Biblia, y el padre Mateo dijo que era conveniente que “el equipaje de un misionero fuera ligero”.

Este acto de Ciudad Rodrigo se había iniciado con la participación del grupo “Antorcha Misionera”, formado por niñas del Colegio de las Misioneras de la Providencia, que entonaron la canción presentada en el Festival de la Canción Misionera. Mar Manzano Castro, de la Delegación de Misiones de Ciudad Rodrigo, les presentó aludiendo al cartel del Domund, señalando que “todas las piezas son fundamentales” y que “los niños son los buenos cimientos de los futuros misioneros”.

El delegado de Misiones de Ciudad Rodrigo, José Mª Rodríguez-Veleiro, agradeció la presencia de los numerosos asistentes, entre los que, junto a algunos misioneros, se encontraban, Laura Magdalena Miguel, colaboradora de la Delegación Diocesana de Misiones; la delegada de Misiones de Zamora, Montserrat Prada; y Dora Rivas Fernández y Rafael Santos Barba, de la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificas (OMP).

En el marco de los actos de “El Domund, al descubierto” ‒que impulsa la Dirección Nacional de OMP‒, esta tarde tendrá lugar el pregón del Domund, que pronunciará la periodista Cristina López Schlichting, en la catedral de Valladolid, a las 20 horas.

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