OMPRESS-PAPÚA-NUEVA GUINEA (27-11-20) El río Sepik es como un Amazonas en pequeño, y es en este río donde se localiza la diócesis de Wewak, en Papúa-Nueva Guinea. Toda la actividad de los misioneros pasa por el río, sus afluentes y los más de 1.500 oxbow lakes – lagos herradura – que lo rodean. Las Obras Misionales Pontificias, gracias a la generosidad de tantos fieles con el Domund, han financiado la compra de varios botes y motores fuera borda para los misioneros de Wewak. Este año han sido 15.000 dólares, aunque año tras año los misioneros cuentan con la colaboración constante de las Obras Misionales Pontificias y del Domund.

El obispo de la diócesis es el polaco Józef Roszyński, misionero del Verbo Divino, la congregación que desde inicios del siglo pasado ha estado presente en estas remotas tierras de Papúa con decenas y decenas de misioneros. Mons. Roszyński llegó como misionero a esta gran isla del Pacífico a inicios de los años noventa y es obispo de Wewak desde el 2015. En una entrevista para las Obras Misionales Pontificias de Polonia contaba que su sueño, desde que se hizo religioso, fue marchar al país más salvaje del mundo y, en Papúa, este sueño se ha hecho realidad. La naturaleza es exuberante e increíblemente bella. Aún así, añade, se encuentra como en casa, porque en Wewak el 60% de la población es católica.

La diócesis está dividida en tres regiones muy diferenciadas. Una pequeña parte de la población vive en las numerosas islas que cierran por el oeste el mar de Bismarck; otra parte, más numerosa, vive en tierra firme, y se puede llegar a pie; y la mayor parte se encuentra en la cuenca del río Sepik, con llanuras fluviales de hasta 70 kilómetros de anchura y sus más de 1.500 oxbow lakes. Estos lagos en forma de herradura se crean en los meandros del río. Son los antiguos cursos de agua, que el río abandona, pero el agua no.

Para los misioneros es de primera necesidad contar al menos con una canoa para poder llegar a todos. Un bote, una barca, son, como dice su obispo, “la herramienta básica de trabajo de nuestros misioneros”. Por eso da las gracias por estas ayudas que permiten comprar combustible y botes nuevos. En concreto, a las Obras Misionales les agradece esto y también que financien la renovación de los edificios en tantas misiones de Wewak: las termitas se lo comen todo.