OMPRESS-SENEGAL (25-06-20) Se han reducido los humildes ingresos de las parroquias de esta diócesis senegalesa, por lo que el Fondo ha ayudado al sostenimiento de los sacerdotes y religiosas para pasar estos tiempos difíciles. “En respuesta al ofrecimiento del Santo Padre”, dice Mons. Paul-Abel Mamba, obispo de Ziguinchor, “les solicitamos ayuda para sostener a nuestras comunidades religiosas y sacerdotales”. Con la llegada de la pandemia, explica, “todas las actividades pastorales de carácter público se han interrumpido: las catequesis, las celebraciones litúrgicas, las bodas, los entierros, las fiestas, las peregrinaciones… que permitían a nuestros equipos sacerdotales y agentes pastorales tener pequeños ingresos para vivir y hacer funcionar sus estructuras al servicio de la pastoral”. Aún así, reconoce Mons. Mamba, la generosidad y amor de los fieles de Ziguinchor a sus sacerdotes y a las religiosas que les acercan a Dios. Confinados, sin trabajo y con un futuro incierto, han hecho llegar sus donativos.

Senegal abarca dentro sus fronteras a todo un país, Gambia, que divide a Senegal en dos. Es en la parte sur de Gambia, como separado del resto del país, donde se encuentra Ziguinchor. Una zona bendecida por Dios con una increíble naturaleza, pero maldecida periódicamente por violencias separatistas y, en la que la población cristiana no es ni mucho menos una pequeña minoría. La sólida presencia cristiana se nota incluso en la organización parroquial. Para solicitar ayuda al Fondo coronavirus de las Obras Misionales Pontificias, en Ziguinchor han elaborado un informe exhaustivo de las necesidades de cada parroquia, desde las grandes, entre las que está la catedral, y que son 18, hasta las pequeñas, en número de 36, pasando por las comunidades religiosas, 7, y las parroquias “medianas”, 19. Es un verdadero mapa de la labor increíble, que durante tantos años han llevado a cabo el joven clero y las jóvenes vocaciones de las congregaciones religiosas, herederos de los misioneros.

El Fondo les ha ayudado con una suma destinada al clero y a las comunidades religiosas para tres meses. Es el Fondo de Emergencia Extraordinario Covid-19, que el Papa Francisco, con motivo de la pandemia, ha abierto a través de Obras Misionales Pontificias (OMP), para sostener el trabajo que la Iglesia misionera realiza en esta crisis mundial. Esta ayuda ya está llegando a las comunidades afectadas en los países de misión a través de las estructuras e instituciones de la Iglesia. Este Fondo es internacional, y cuenta con la capilaridad de Obras Misionales Pontificias, que llega a los territorios de Misión, y sostiene el trabajo de los misioneros y de cada una de las parroquias en estas zonas.