OMPRESS-GUATEMALA (10-11-20) El Papa Francisco se acordaba en el rezo del Ángelus del domingo de los “pueblos de Centroamérica, golpeados en los últimos días por un violento huracán, que ha causado muchas víctimas y daños considerables, agravados también por la ya difícil situación de la pandemia”. Y añadía: “Que el Señor acoja a los muertos, consuele a sus familias y sostenga a los más probados, así como a todos los que están haciendo todo lo posible por ayudarlos”.

El huracán ETA ha causado decenas de muertes y miles de damnificados, además de arrasar cultivos y destruir infraestructuras, desde que tocara tierra el pasado martes en Nicaragua, cruzara después Honduras y Guatemala, y entrara en el Caribe ya como tormenta tropical. De manera indirecta se han visto afectados Panamá, Costa Rica, Belice, El Salvador y México. Ante este panorama devastador, la Iglesia en Centroamérica ha hecho un llamamiento urgente a la solidaridad mientras se ha puesto en marcha la red de Cáritas para ayudar y asistir a los damnificados.

Se calcula en unas 150 personas los fallecidos y desaparecidos en Guatemala, la mayoría como consecuencia de un deslizamiento de tierras en una aldea del norte del país. Oficialmente, son ocho las personas fallecidas y unas 75 mil las damnificadas o afectadas, en especial agricultores que han perdido sus cosechas. En Honduras, el huracán Eta causaba la muerte de 23 personas y dejaba a más de un millón y medio de afectados según un informe de la Comisión Permanente de Contingencias de Honduras. El informe también daba la cifra de 16 mil personas rescatadas, la mayoría en el norte del país, de donde unas 2.000 familias han sido evacuadas. En Panamá, fueron ocho las víctimas mortales, aunque se informa de 68 personas desaparecidas y unas tres mil damnificadas. En Nicaragua todavía no hay cifras oficiales, pero centenares de familias nicaragüenses aún permanecen refugiadas en algunas iglesias y parroquias, únicas estructuras sólidas en algunas zonas rurales del país. En Costa Rica, no obstante su débil impacto, el huracán causó dos víctimas mortales y unas 1.500 personas quedaron sin vivienda, además de los daños causados por las inundaciones, sobre todo, en las provincias de Guanacaste y de Puntarenas, ubicadas en la costa del Pacífico.

El misionero comboniano Damián Bruyel escribía desde Honduras, pidiendo “que nos tengáis presentes en vuestras oraciones. Supongo que por las noticias en la tele ya estaréis informados y algunas imágenes impactantes ya habréis visto. Solo deciros que Guatemala es el décimo país (algunos dicen que el séptimo) del mundo con más alto riesgo a causa de su situación geográfica (volcanes activos, terremotos, huracanes o ciclones de dos océanos…). Hace dos años os mandé una crónica o dos sobre la última erupción más grave del Volcán Fuego; en 1998 padecimos otro huracán, llamado Mitch, que hizo también mucho daño; y en 1976 fue terrible el terremoto que afectó a toda Guatemala, con más de 25.000 muertos… Así es nuestra querida Guatemala. Con el huracán Eta, mucha gente ha quedado sepultada bajo algunos deslizamientos de tierra, los ríos se han desbordado, las cosechas perdidas, los animales (sobre todo ganado) arrastrados por las corrientes y ahogados… Mucha gente sin vivienda, sin alimentos, sin ropa, sin nada…”.